Columna de Opinión

Cuando la cuadrilla trabaja lejos: horas claras en los caminos rurales

Por Adrian Jara Gutierrez, fundador de TimeGen SpA

Hace unos días, Loncoche Informado cerró un reportaje sobre el camino a Afquintúe con una frase que se me quedó dando vueltas: la calidad de una obra pública no se mide el día de su inauguración. Creo que lo mismo vale para algo menos visible que el asfalto: la forma en que se organiza el trabajo de las personas que hacen esas obras.

En La Araucanía el trabajo no sobra. Según el INE, la desocupación regional llegó a 9,4% en el trimestre julio a septiembre de 2026. Con esas cifras, cada puesto en una pyme local vale mucho, y cuidar a los equipos que ya existen es tan importante como conseguir contratos nuevos.

He tenido empresas de pintura, aseo, andamios y construcción. En todas aprendí que las discusiones más desgastantes con un trabajador casi nunca son por la plata en sí, sino por las horas: a qué hora llegó, a qué hora se fue, si el traslado cuenta, si ese sábado fue completo. Y esas discusiones se multiplican cuando la cuadrilla trabaja lejos de la oficina.

Pensemos en un contratista pyme de la zona con gente repartida en distintos sectores rurales de la comuna y en comunas vecinas. La cuadrilla sale temprano, muchas veces con lluvia, y el dueño no puede estar en todos los frentes a la vez. Las horas terminan anotadas de memoria, en un cuaderno o en un mensaje de WhatsApp el viernes en la noche. A fin de mes, nadie está seguro de nada.

No hace falta una gran inversión para ordenar esto. Propongo cuatro hábitos simples.

Primero, que todos marquen de la misma forma y en el momento. Puede ser un libro, una planilla o una app en el celular. Lo importante es que la entrada y la salida se registren cuando ocurren, no al final de la semana.

Segundo, ser claros sobre lo que se registra. Si se usa el celular, conviene explicar que la ubicación se guarda solo al marcar la entrada y la salida, no durante toda la jornada. Un trabajador que sabe que no lo están siguiendo todo el día confía más en el sistema.

Tercero, conversar desde el inicio cómo se van a considerar los traslados. En un camino rural, llegar al frente de trabajo puede tomar buena parte de la mañana. Si eso no se acuerda antes y por escrito, se transforma en un reclamo después.

Cuarto, revisar las horas cada semana y conversar lo dudoso sin acusar. Si un marcaje aparece en un lugar raro o a una hora que no cuadra, lo primero es preguntar. A veces la cuadrilla tuvo que pasar a buscar material o cambió de sector por el clima. Partir desde la sospecha rompe en una tarde la confianza que costó meses construir.

Estos hábitos no son burocracia. Un maestro que sabe que sus horas están bien anotadas y que se le pagan completas tiene menos motivos para irse a otra empresa. Y al contratista, tener registros ordenados le ayuda a responder con datos cuando alguien pregunta quién trabajó, dónde y cuánto tiempo.

Vuelvo al reportaje. Una obra se juzga después, cuando llegan las lluvias y el tránsito. Con los equipos pasa algo parecido: no se miden el día en que se contrata a alguien, sino meses más tarde, cuando esa persona sigue ahí, trabajando tranquila. En una región donde el empleo cuesta, eso no es poco.

Adrian Jara Gutierrez es fundador de TimeGen SpA, empresa chilena que desarrolla una app de marcaje de asistencia para equipos en terreno. https://timegen.cl

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