
Cadmio en la palta peruana: un riesgo silencioso que enciende alertas en la región y debe ser atendido por Chile
Desde 2024, la palta Hass peruana ha enfrentado un problema serio tras la detección de niveles de cadmio por encima de los límites permitidos en embarques con destino a la Unión Europea. Al menos seis cargamentos han sido rechazados por superar el umbral máximo de 0,05 mg/kg, generando preocupación en el sector agrícola y en los países que importan este producto.
El cadmio es un metal pesado tóxico que se acumula en el organismo, pudiendo provocar daños renales y óseos, y está clasificado como carcinógeno por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). La peligrosidad radica en que su presencia no se detecta a simple vista ni altera el sabor de la fruta, lo que hace indispensable el uso de análisis de laboratorio certificados para identificarlo.
Las causas de la contaminación pueden estar vinculadas a suelos y fuentes de agua afectados por actividades humanas como la minería o el uso intensivo de fertilizantes. En respuesta, el Ministerio de Agricultura de Perú ha instalado una mesa técnica para abordar el problema, mientras que la Asociación de Productores de Palta Hass (ProHass) impulsa un mapeo nacional que permita identificar las zonas productoras afectadas y aplicar medidas correctivas.
El impacto económico no es menor: el 60% de la exportación peruana de palta tiene como destino Europa, por lo que cada rechazo afecta la reputación y la competitividad del producto en los mercados internacionales. Por ello, las autoridades y el sector privado trabajan en programas de muestreo y análisis, buscando garantizar la calidad y prevenir futuros incidentes.
El caso no se limita a Perú. En agosto de 2025, Bolivia activó controles más estrictos en sus fronteras tras recibir reportes del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (RASFF), que detectó niveles de cadmio superiores a lo permitido en lotes de palta peruana. Países como Holanda también han retirado partidas del mercado.
Para Chile, el escenario es una advertencia directa. La cercanía geográfica y los flujos comerciales con Perú hacen necesario que el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y las Seremis de Salud refuercen los controles en pasos fronterizos y puertos, realizando muestreos aleatorios y exigiendo certificados de análisis antes de autorizar la distribución interna.
A nivel de consumo, se recomienda priorizar la compra de paltas con trazabilidad y certificación de origen, así como denunciar lotes sospechosos, especialmente aquellos vendidos a granel y sin información clara sobre su procedencia.
El cadmio en las paltas peruanas representa tanto un riesgo para la salud como un desafío para la exportación. El caso subraya la urgencia de fortalecer la trazabilidad, mantener regulaciones estrictas y apostar por prácticas agrícolas sostenibles que aseguren la inocuidad del producto y protejan a los consumidores en toda la región.
Fuentes: Activos Bolivia, Red Agrícola, Infobae, AGQ Labs, Red Uno, Red PAT, La Patria Bolivia.




La pregunta súper importante es; cuánto tiempo llevamos consumiendo este tipo de palta PERUANA en cada rincón de nuestro país chile sin la información de los organismos estatales que debieran tener un control más riguroso.
El negocio y los impuestos recaudados por el estado hacen la vista gorda.
Esto es inexplicable.,soy consumidor y mi familia y cuantos somos afectados por estas irresponsabilidades.