Medio Ambiente

Lluvias y granizo dañan frutales y retrasan siembras: La Araucanía advierte riesgos para la producción agrícola

Las precipitaciones de octubre ya están afectando cultivos en distintas zonas del centro-sur de Chile. En La Araucanía, el gremio agrícola manifiesta preocupación por las siembras tardías y la producción de cerezas, particularmente en Malleco. Expertos recomiendan vigilar las enfermedades de los frutales y evitar trabajos en terrenos saturados de agua.

Las lluvias persistentes y los episodios de granizo registrados durante octubre comenzaron a generar dificultades para la agricultura chilena. Productores del centro-sur reportan daños en frutales, especialmente cerezas en formación, además de retrasos en las siembras de maíz y problemas en cultivos de achicoria. La preocupación también se extiende a La Araucanía, donde las condiciones meteorológicas podrían repercutir en los rendimientos de la temporada.

José Miguel Stegmeier, primer vicepresidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), advirtió el 20 de octubre que la combinación de granizo, lluvias y suelos excesivamente húmedos está perjudicando distintas actividades agrícolas en la provincia de Biobío.

Uno de los problemas más inmediatos corresponde a la imposibilidad de ingresar maquinaria a determinados predios. Los terrenos bajos y arcillosos permanecen saturados, dificultando la preparación de suelos y el establecimiento de nuevos cultivos.

En la fruticultura, el daño puede resultar especialmente delicado durante la floración y la formación de los primeros frutos. El impacto del granizo puede provocar lesiones o caída de fruta, mientras que las precipitaciones favorecen condiciones para la aparición de enfermedades.

La Araucanía: preocupación por las siembras y las cerezas de Malleco

En La Araucanía, la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco (SOFO) también ha manifestado inquietud por el comportamiento climático de esta primavera.

Su secretario ejecutivo, Ricardo Rojas, señaló el 15 de octubre que una parte importante de los cultivos regionales ya se encontraba establecida cuando se intensificaron las precipitaciones. Sin embargo, advirtió que las siembras tardías podrían presentar mayores dificultades y eventuales consecuencias sobre sus rendimientos.

La preocupación se concentra además en la producción frutícola de la provincia de Malleco, particularmente en las cerezas. Las lluvias durante etapas sensibles del desarrollo de la fruta pueden afectar su calidad y sus posibilidades de comercialización.

El dirigente gremial reconoció que todavía no existe una estimación consolidada de pérdidas en la región.

Esta diferencia resulta importante: mientras en Biobío se han reportado daños concretos en determinados cultivos, en La Araucanía las advertencias gremiales todavía requieren catastros que permitan establecer cuántos productores, hectáreas y comunas resultaron afectados por las lluvias de octubre.

El exceso de humedad también amenaza los frutales

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) ha advertido que las precipitaciones acompañadas de temperaturas moderadas favorecen la propagación de hongos y bacterias capaces de afectar flores, brotes y frutos.

La fitopatóloga Daina Grinbergs, investigadora de INIA Quilamapu, explicó que especies como cerezos, arándanos y manzanos atraviesan etapas particularmente sensibles durante la primavera.

Algunas enfermedades pueden manifestarse después de la infección, incluso durante la cosecha o el almacenamiento, lo que representa un riesgo para la calidad comercial de la fruta.

La situación puede generar nuevos costos para los agricultores, quienes deben reforzar el monitoreo sanitario y evaluar tratamientos preventivos bajo orientación técnica.

¿Qué pueden hacer los agricultores para reducir los daños?

Los especialistas de INIA recomiendan prestar especial atención a las condiciones de humedad y evitar el ingreso prematuro de maquinaria o animales a terrenos anegados, debido al riesgo de compactación y deterioro del suelo.

En el caso de los frutales, se aconseja mantener vigilancia sobre posibles enfermedades y utilizar sistemas de cobertura cuando estén disponibles.

Para pequeños productores de hortalizas, los invernaderos y túneles de cultivo representan una alternativa para reducir la exposición directa de las plantas a las precipitaciones. Sin embargo, estas instalaciones también requieren mantenimiento, drenaje adecuado y protección frente al viento para evitar inundaciones o daños estructurales.

Estas medidas pueden ayudar a disminuir riesgos, aunque no eliminan los efectos de un temporal intenso ni reemplazan las evaluaciones particulares de cada predio.

La incertidumbre continúa para la próxima cosecha

Las precipitaciones también han contribuido a mejorar la disponibilidad de agua para la agricultura, un aspecto favorable frente a periodos de escasez hídrica. No obstante, cuando se concentran durante etapas productivas sensibles pueden provocar pérdidas y aumentar los costos.

El presidente de la SNA, Antonio Walker, ha señalado que los daños por granizo suelen ser sectorizados y que, al 16 de octubre, todavía era prematuro establecer un balance general de pérdidas para el país.

Para La Araucanía, el desafío inmediato será conocer la magnitud real de las afectaciones en las provincias de Malleco y Cautín, especialmente en frutales, siembras tardías y predios con problemas de drenaje.

Un eventual efecto sobre el precio de frutas y hortalizas dependerá de la magnitud de las pérdidas, la disponibilidad de productos y la evolución de las próximas cosechas. Por ahora, no existen antecedentes suficientes para atribuir al temporal un aumento generalizado de precios en la región.

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