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Hechos más que palabras: camino Afquintúe suma baches, parches y ahora cuestionamientos por su mantención

El camino Lastarria–Afquintúe–Loncoche presentó baches a menos de un año de la intervención ejecutada por Constructora Sierra Nevada. Algunos puntos fueron posteriormente parchados, pero vecinos sostienen que el problema general continúa sin una solución definitiva. Ahora, tras labores de conservación realizadas bajo el contrato que mantiene Constructora Alaskan, ramas y restos vegetales quedaron distribuidos sobre distintos sectores de la calzada.

El camino Lastarria–Afquintúe–Loncoche vuelve a generar preocupación entre sus usuarios, y esta vez los cuestionamientos ya no apuntan solamente al deterioro prematuro de la carpeta vial.

Fotografías recibidas por Loncoche Informado muestran ramas, hojas y abundantes restos de vegetación distribuidos sobre distintos sectores de la calzada después del paso de maquinaria destinada al roce y limpieza de los costados de la ruta.

Vecinos describen la máquina utilizada como una “rana”, denominación con la que comúnmente identifican al equipo encargado de cortar la vegetación existente junto al camino.

El problema no es que se efectúe la mantención.

El cuestionamiento es cómo queda el camino después de realizarla.

En varios puntos puede observarse material vegetal sobre la superficie de rodado, incluyendo sectores próximos al eje central de la vía.

Y el episodio vuelve a instalar una interrogante que los habitantes del sector llevan semanas planteándose:

¿quién fiscaliza realmente el estado de este camino?

Sierra Nevada construyó; Alaskan actualmente mantiene

Para entender el problema es necesario diferenciar dos contratos.

La intervención denominada “Camino Básico por Conservación Lastarrias–Afquintúe–Loncoche” fue adjudicada a Constructora Sierra Nevada S.A., por un monto de $2.009.551.497.

El proyecto consideró aproximadamente seis kilómetros de intervención mediante tratamiento superficial doble con polímero y obras de saneamiento.

Fue precisamente esa obra la que Loncoche Informado dio a conocer el pasado 31 de agosto, luego de constatar la aparición de baches cuando todavía no había transcurrido un año desde su puesta en servicio.

Posteriormente, algunos de esos sectores fueron parchados.

Sin embargo, de acuerdo con vecinos consultados por este medio, la reparación puntual de algunos baches no ha significado una solución integral respecto del estado que presenta la ruta.

Hasta ahora permanece además una pregunta fundamental:

¿por qué una obra de más de $2 mil millones comenzó a presentar deterioro en un periodo tan breve?

Parches, pero todavía sin una explicación

Reparar un bache permite solucionar momentáneamente un punto deteriorado.

Pero no necesariamente responde la causa del problema.

Los vecinos necesitan saber si lo ocurrido corresponde a desgaste normal, fallas de la carpeta, tránsito de vehículos pesados, problemas de diseño, deficiencias constructivas o una combinación de distintos factores.

Eso debe determinarlo técnicamente Vialidad.

Y todavía resulta necesario conocer si la obra mantiene garantías, quién asumió el costo de los parches realizados y qué medidas definitivas se adoptarán para evitar que los daños continúen apareciendo.

Porque parchar no es lo mismo que resolver.

Ahora la responsabilidad de conservar corresponde a Alaskan

Existe además un segundo antecedente relevante.

La Dirección de Vialidad adjudicó el contrato “Conservación Global Mixto Lastarria, Etapa II” a Constructora Alaskan Limitada, por un monto de $8.395.203.195.

El contrato contempla conservación de infraestructura vial mediante trabajos por precios unitarios y otros asociados a niveles de servicio.

Es dentro de ese contexto que deben analizarse las actuales labores observadas en el sector.

La conservación de una ruta requiere necesariamente roce de vegetación, limpieza y otras intervenciones.

Sin embargo, la pregunta es si después del paso de la maquinaria corresponde también retirar los restos que quedan depositados sobre la calzada y qué estándares debe exigir Vialidad antes de recibir esos trabajos como correctamente ejecutados.

Eso requiere una respuesta oficial.

Una cosa es construir y otra mantener

Aquí aparecen dos responsabilidades distintas.

Sierra Nevada ejecutó la intervención que permitió mejorar y pavimentar parte del camino.

Alaskan tiene actualmente responsabilidades asociadas a la conservación de la red vial bajo su contrato global.

Y por encima de ambas existe una institución que debe controlar los trabajos:

la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas.

Por eso el problema no debería transformarse simplemente en una discusión entre empresas.

La pregunta principal apunta al Estado:

¿Qué está fiscalizando Vialidad?

Porque es Vialidad quien licita.

Es Vialidad quien establece las especificaciones técnicas.

Es Vialidad quien cuenta con inspección fiscal.

Y finalmente es Vialidad quien debe verificar que los trabajos pagados con recursos públicos cumplan efectivamente el estándar exigido.

¿Y qué ha hecho el municipio?

Existe además una interrogante que involucra a la administración comunal.

Es necesario hacer una precisión: si el camino está bajo administración de Vialidad, la Municipalidad de Loncoche no es técnicamente responsable de ejecutar su conservación.

Pero eso no significa que deba permanecer ajena al problema.

El municipio representa territorialmente a los habitantes de Loncoche y tiene capacidad para oficiar, solicitar fiscalizaciones, reunirse con el MOP y exigir respuestas cuando una obra que beneficia a sus vecinos presenta problemas.

Hasta el momento, no se conoce públicamente una respuesta municipal que explique qué gestiones se han realizado respecto de los baches denunciados por los habitantes del sector o qué solución se ha solicitado a Vialidad.

Precisamente por eso corresponde preguntar:

¿el municipio ha solicitado formalmente una revisión completa de la ruta?

¿Ha pedido antecedentes sobre las garantías de la obra ejecutada por Sierra Nevada?

¿Ha solicitado fiscalizar las labores que actualmente realiza Alaskan?

Son respuestas que los vecinos tienen derecho a conocer.

Las fotografías de inauguración no arreglan los caminos

La intervención de Lastarria–Afquintúe–Loncoche fue celebrada públicamente.

Y corresponde celebrar cuando llegan inversiones largamente esperadas a los sectores rurales.

El problema comienza cuando la celebración termina y aparecen las fallas.

Los caminos rurales no pueden evaluarse por las fotografías de una inauguración, los discursos de una autoridad o una publicación en redes sociales.

Se evalúan después.

Cuando llega el invierno.

Cuando circulan camiones.

Cuando pasan los meses.

Cuando aparecen los primeros baches.

Y también cuando una máquina realiza labores de mantención y posteriormente alguien debe revisar cómo quedó la carretera.

Hechos más que palabras

Los vecinos de Afquintúe no están pidiendo discursos.

Están pidiendo algo bastante más sencillo:

un camino que se mantenga en buenas condiciones.

Primero aparecieron los baches.

Luego llegaron los parches.

Pero todavía falta conocer una explicación definitiva respecto del deterioro.

Ahora aparecen nuevamente cuestionamientos por la forma en que se están desarrollando las labores de mantención, después de que restos de vegetación quedaran sobre diferentes puntos de la calzada.

La situación merece respuestas de Vialidad, de las empresas involucradas dentro de sus respectivas responsabilidades y también una gestión clara del municipio frente a los organismos competentes.

Porque una obra pública no termina cuando se corta una cinta.

Y una reparación tampoco termina simplemente cuando se tapa un hoyo.

En Afquintúe los vecinos siguen esperando algo más importante que nuevos anuncios: soluciones.

Hechos más que palabras.

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