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Joven de 28 años alerta sobre graves daños asociados al consumo de ketamina: enfermedad puede destruir la función de la vejiga

El caso de una joven de Puerto Montt que asegura haber sufrido un severo daño urinario tras consumir ketamina volvió a poner atención sobre los efectos de esta droga. Aunque no existe confirmación pública de que haya sido sometida a una extirpación de vejiga, especialistas y organismos sanitarios han documentado que el consumo frecuente de ketamina puede provocar lesiones urológicas graves e incluso daños irreversibles.

El caso que encendió las alertas

El testimonio de una joven de 28 años residente en Puerto Montt se viralizó durante los últimos días de agosto luego de relatar las graves consecuencias que, según asegura, sufrió después de un periodo de consumo intenso de ketamina.

A través de su cuenta de TikTok, la joven ha señalado que comenzó a presentar graves problemas durante 2024, incluyendo fuertes dolores en la zona pélvica y urinaria, lo que posteriormente habría requerido hospitalización y tratamientos destinados a controlar el dolor.

En sus publicaciones afirma actualmente utilizar pañales y pasar largos periodos postrada debido a las consecuencias que atribuye al consumo de esta sustancia.

El caso ha sido difundido por distintos medios nacionales durante los últimos días.

Sin embargo, existe una precisión importante: hasta ahora no existe información médica pública independiente que permita confirmar que a la joven se le haya extirpado quirúrgicamente la vejiga.

Por esa razón, aunque algunas publicaciones han señalado que la joven “perdió su vejiga”, lo que está directamente acreditado públicamente corresponde principalmente a su propio testimonio.

El daño a la vejiga por ketamina está documentado

Más allá de las circunstancias particulares del caso, existe abundante evidencia médica respecto de los daños que puede generar el consumo habitual de ketamina.

Una de las complicaciones reconocidas es la denominada cistitis inducida por ketamina o uropatía por ketamina.

La enfermedad puede producir inflamación severa del revestimiento de la vejiga, ulceraciones, dolor intenso y una disminución progresiva de la capacidad del órgano para almacenar orina.

Entre los síntomas descritos se encuentran:

  • dolor pélvico intenso;
  • necesidad constante de orinar;
  • ardor o dolor al orinar;
  • sangre en la orina;
  • incontinencia;
  • reducción de la capacidad de la vejiga.

En cuadros avanzados, el daño puede extenderse además hacia los uréteres y los riñones.

La British Association of Urological Surgeons ha advertido que algunos pacientes con enfermedad avanzada pueden requerir procedimientos reconstructivos y, excepcionalmente, una extirpación quirúrgica de la vejiga.

Casos extremos ya han requerido cirugía

El daño producido por el consumo prolongado de ketamina no corresponde solamente a una hipótesis médica.

Durante enero de 2026, el sistema público de salud británico difundió el caso de un joven de 24 años cuyo consumo había provocado una contracción severa de su vejiga, hasta el punto de perder prácticamente su capacidad de almacenamiento.

Debido al nivel del daño, el paciente finalmente debió ser sometido a una cirugía para retirar el órgano.

El antecedente demuestra que el deterioro urinario asociado a la droga puede llegar a niveles extremadamente graves.

ISP detectó ketamina mezclada con otras drogas en Chile

Chile también enfrenta señales preocupantes respecto del crecimiento de esta sustancia.

En enero de 2026, el Instituto de Salud Pública (ISP) y SENDA dieron a conocer los resultados de un estudio realizado sobre 96 muestras de ketamina incautadas durante 2024.

La investigación estableció que cerca del 82% contenía mezclas con otras sustancias.

Entre los componentes encontrados figuraban cafeína, MDMA, cocaína, lidocaína y tramadol.

El ISP advirtió además sobre el riesgo de daño urinario asociado a la exposición frecuente a ketamina.

De acuerdo con los antecedentes difundidos a partir de este estudio, las muestras con presencia de ketamina analizadas en Chile aumentaron considerablemente durante los últimos años.

Mientras en 2020 se analizaron 559 muestras, durante 2024 la cifra llegó a 3.662.

También se ha informado un incremento en las consultas e intoxicaciones relacionadas con esta sustancia.

Consumo entre jóvenes genera preocupación

El fenómeno adquiere especial relevancia entre estudiantes y adultos jóvenes.

El estudio de drogas en educación superior de SENDA correspondiente a 2025 registró una prevalencia de consumo durante el último año de 2,2% para la categoría “tusi y/o ketamina” entre las personas encuestadas.

La situación resulta especialmente significativa en la Región de Los Lagos.

SENDA informó que un 3,8% de estudiantes de educación superior encuestados en esa región declaró haber consumido tusi y/o ketamina durante el último año.

El porcentaje regional supera el dato nacional informado para este grupo.

Un caso que abre una discusión mayor

Más allá de la viralización de una experiencia personal, los antecedentes disponibles muestran que los riesgos asociados al consumo frecuente de ketamina son reales.

La evidencia médica demuestra que puede producir una enfermedad urinaria progresiva que, en sus etapas más severas, puede reducir dramáticamente la capacidad de la vejiga, comprometer otros órganos y obligar a realizar cirugías complejas.

En el caso específico de la joven de Puerto Montt, todavía no existe confirmación pública independiente respecto del diagnóstico exacto ni de una eventual extirpación de la vejiga.

Su historia, sin embargo, vuelve a poner sobre la mesa una problemática que comienza a adquirir mayor visibilidad en Chile: el crecimiento del consumo de ketamina y las consecuencias que puede producir en personas jóvenes.

Fuentes consultadas: Instituto de Salud Pública de Chile, SENDA,

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