
Temporada de digüeñes comienza a mover la economía rural: tradición, recolección y cuidados para proteger el bosque
La llegada de septiembre marca también el inicio de una actividad profundamente ligada al campo de La Araucanía: la recolección de digüeñes. Este hongo silvestre comestible no solo vuelve a las mesas del sur de Chile, sino que representa una oportunidad de ingreso estacional para familias rurales que los recolectan y comercializan en ferias, caminos y mercados locales. Sin embargo, su extracción debe realizarse con cuidado para evitar accidentes y daños al bosque nativo.
Con la llegada de la primavera comienza una de las temporadas más esperadas en distintos sectores rurales de Loncoche y La Araucanía: la aparición de los digüeñes, también conocidos como dihueñes, lihueñes, quideñes o pinatras.
Su nombre científico es Cyttaria espinosae y corresponde a un hongo comestible propio de los bosques del centro-sur de Chile, asociado principalmente a árboles del género Nothofagus, entre ellos el roble. El Instituto Forestal (INFOR) establece que su época de colecta corresponde principalmente a la primavera y comienzos del verano.
Un producto del bosque que también genera ingresos
Además de su importancia gastronómica y cultural, la temporada puede transformarse en una pequeña pero importante fuente de ingresos para familias del campo.
Los digüeñes son recolectados principalmente de forma artesanal y posteriormente pueden encontrarse a la venta en ferias libres, mercados y puntos informales de comercialización durante las semanas en que existe mayor disponibilidad.
Documentación especializada reconoce precisamente al digüeñe como un producto que se comercializa en mercados y ferias locales del centro y sur de Chile.
Para algunas familias rurales esto permite complementar otros ingresos durante la primavera, especialmente porque se trata de un recurso que puede recolectarse directamente desde sectores de bosque donde existe presencia de robles y otras especies nativas.
La actividad, además, tiene un componente cultural importante. Estudios sobre los hongos del género Cyttaria señalan que han sido consumidos históricamente por pueblos originarios, mientras que antecedentes recopilados por el Ministerio de Salud también reconocen su consumo tradicional entre comunidades mapuche y mapuche williche.
Recolectar sí, pero sin destruir el árbol
Uno de los principales cuidados durante esta temporada es cómo se realiza la extracción.
No es necesario quebrar ramas ni golpear violentamente los árboles para obtener los hongos. Los digüeñes aparecen precisamente sobre ramas y troncos, por lo que dañar el árbol que los produce puede perjudicar futuras temporadas.
Experiencias tradicionales de recolección describen incluso el uso de varas largas para alcanzar suavemente los ejemplares ubicados en altura.
Esto es especialmente relevante porque el digüeñe depende directamente del bosque nativo. La conservación del árbol y de su entorno permite que esta tradición pueda mantenerse en el tiempo.
La Ley de Bosque Nativo tiene precisamente entre sus objetivos compatibilizar el desarrollo económico y social de las comunidades rurales con la protección de estos ecosistemas.
Los cuidados que deben considerar los recolectores
Salir a buscar digüeñes puede ser una actividad familiar y saludable al aire libre, pero no está exenta de riesgos. Hay algunas precauciones básicas que resulta recomendable mantener:
- Evitar subir a árboles o ramas inestables. Una caída puede provocar lesiones graves.
- No quebrar ramas para obtener los hongos. La cosecha debe realizarse procurando mantener intacto el árbol.
- Utilizar calzado adecuado, especialmente después de lluvias, cuando terrenos, pendientes y senderos pueden encontrarse resbaladizos.
- No ingresar sin autorización a predios particulares. La existencia de digüeñes no autoriza el acceso a una propiedad privada.
- Evitar recolectar ejemplares deteriorados o en mal estado y consumir únicamente hongos cuya identificación sea segura.
- No dejar basura, envases ni otros residuos en el bosque.
- Evitar el fuego, especialmente a medida que aumentan las temperaturas durante la primavera y el verano.
En áreas silvestres protegidas existen además restricciones específicas y, por regla general, no se permite extraer recursos naturales sin autorización. CONAF recomienda mantenerse en senderos habilitados y evitar conductas que puedan poner en peligro tanto al visitante como al ecosistema.
Septiembre abre una tradición del campo
La aparición de los primeros digüeñes es también una señal inequívoca del cambio de estación en el sur.
La literatura especializada sitúa su recolección principalmente durante la primavera, mientras antecedentes históricos y gastronómicos ubican tradicionalmente las primeras cosechas entre septiembre y octubre, dependiendo de las lluvias, temperaturas y condiciones particulares de cada territorio.
Para comunas como Loncoche, donde todavía existe una importante vinculación entre familias rurales, bosque nativo y economía campesina, la temporada representa algo más que la aparición de un producto gastronómico.
Es una actividad que reúne tradición, alimentación, contacto con la naturaleza y economía familiar.
El desafío está en mantenerla de manera responsable: cosechar sin destruir, respetar la propiedad de los terrenos y entender que conservar los robles y el bosque nativo es también proteger la posibilidad de que el próximo año los digüeñes vuelvan a aparecer.
Fuentes
Instituto Forestal (INFOR); Ministerio de Salud; Corporación Nacional Forestal (CONAF); Boletín Micológico de la Universidad de Valparaíso.



