Cultura Joven

¿Rizz, delulu, sad o brainrot? Las palabras de internet que están cambiando la forma de hablar de los jóvenes

TikTok, videojuegos, streamers, memes y comunidades digitales están creando un lenguaje que muchas veces desconcierta a quienes no viven permanentemente conectados. Expresiones como “rizz”, “delulu”, “cooked” o “perdió aura” ya saltaron de las pantallas a las conversaciones cotidianas.

“Ese loco está sad”, “perdió toda el aura”, “estás delulu”, “qué cringe” o simplemente “estoy cooked”.

Para muchos adultos, escuchar una conversación entre adolescentes o jóvenes puede parecer por momentos estar frente a otro idioma. Sin embargo, buena parte de estas expresiones tiene explicación y revela algo mayor: internet no solo está cambiando qué consumen las nuevas generaciones, sino también cómo se comunican entre ellas.

TikTok, Twitch, YouTube, videojuegos, memes y comunidades internacionales permiten que una palabra nacida a miles de kilómetros pueda convertirse rápidamente en parte de una conversación en Chile.

Y algunas resultan particularmente llamativas.

Rizz: cuando el carisma tiene nombre

Una de ellas es rizz.

Se utiliza principalmente para referirse a la capacidad que tiene una persona para conquistar, coquetear o generar atracción.

Alguien con “mucho rizz”, por ejemplo, tendría facilidad para atraer románticamente a otra persona.

Merriam-Webster define actualmente rizz como atractivo o encanto romántico y señala que también puede utilizarse como verbo, en expresiones similares a “conquistar” a alguien.

Así, una frase como:

“Ese cabro tiene rizz”

no tiene mucho misterio una vez conocido el código: simplemente están hablando de su carisma.

Delulu: creer aunque parezca imposible

Otra palabra que ganó terreno es delulu, una abreviación humorística del inglés delusional.

Puede utilizarse para referirse a alguien que está creyendo algo poco realista o fantaseando demasiado.

Pero internet incluso le dio una segunda lectura: creer de manera exageradamente optimista que algo puede resultar.

La expresión apareció originalmente vinculada a comunidades de fanáticos del K-pop durante la década de 2010 y posteriormente se expandió hacia otras plataformas y audiencias.

“Estoy delulu, pero siento que me va a resultar”.

Puede sonar extraño para quien nunca ha utilizado TikTok, pero para buena parte de las nuevas generaciones la construcción resulta perfectamente comprensible.

Brainrot: cuando internet te ocupa la cabeza

Brainrot es probablemente una de las expresiones que mejor representa la cultura digital actual.

Literalmente podría traducirse como algo parecido a “cerebro podrido”, aunque su utilización es mucho más amplia.

Se emplea para describir contenido digital absurdo, repetitivo o adictivo, pero también la obsesión que una persona desarrolla con determinados memes, videos, juegos o personajes.

Merriam-Webster incorporó formalmente el término durante 2026 para describir tanto contenido digital superficial o adictivo como el supuesto deterioro mental asociado a consumirlo excesivamente.

Eso sí, brainrot no corresponde a un diagnóstico médico. Se trata de una expresión cultural de internet.

Aura: un marcador invisible de prestigio

“Ganó 1.000 puntos de aura”.

“Perdió aura”.

“Está farmeando aura”.

Aquí aparece otro concepto que explotó entre generaciones Z y Alfa.

En este lenguaje, el aura funciona como una especie de marcador imaginario de carisma, estilo o prestigio social.

Hacer algo considerado impresionante puede sumar aura. Pasar vergüenza puede restarla.

Durante 2026 el concepto salió incluso de las redes y dio origen a encuentros presenciales y las llamadas “batallas de aura”, donde jóvenes reproducen códigos nacidos originalmente en internet.

“Estoy cooked”

No significa literalmente estar cocinado.

En la jerga digital, cooked puede utilizarse cuando alguien siente que está perdido, acabado, agotado o en una situación difícil.

Después de una prueba particularmente complicada, por ejemplo:

“Estoy cooked”.

O cuando alguien sabe que probablemente tendrá problemas:

“Bro, estás cooked”.

Una traducción chilena aproximada dependerá mucho del contexto: “estoy frito”, “estoy listo” o “estoy sonado” podrían transmitir una idea similar.

NPC: cuando los videojuegos sirven para describir personas

Aquí la cultura gamer entra directamente al lenguaje cotidiano.

NPC significa Non-Player Character, es decir, personaje no controlado por un jugador.

Son aquellos personajes de los videojuegos que cumplen acciones previamente programadas.

Pero internet tomó el concepto para referirse —normalmente en tono de broma y a veces de manera despectiva— a alguien que parece actuar automáticamente, repetir siempre lo mismo o simplemente seguir al resto.

“Parece NPC”.

Una definición de videojuegos terminó convertida en comentario social.

POV: todos tenemos nuestro propio punto de vista

POV significa Point of View, o “punto de vista”.

La expresión viene del lenguaje audiovisual, pero TikTok la convirtió en uno de los formatos más reconocibles de internet.

“POV: llegas cinco minutos tarde y el profesor ya cerró la puerta”.

El video intenta representar entonces la situación desde la perspectiva de quien la experimenta.

Lo curioso es que sus tres letras ya están tan incorporadas al lenguaje digital que muchas veces ni siquiera requieren explicación entre usuarios jóvenes.

Lore: hasta nuestra vida puede tener una historia detrás

Otra palabra tomada del mundo narrativo y los videojuegos es lore.

Originalmente se refiere al conjunto de historias, antecedentes y mitología que construyen el universo de una obra.

Internet hizo algo diferente: comenzó a aplicarlo también a personas reales.

“Necesito saber el lore de esa historia”.

Traducido: “Necesito conocer todo lo que pasó antes para entender esto”.

Una pelea entre amigos, una relación amorosa o incluso un meme pueden tener ahora su propio “lore”.

Cringe: la vergüenza ajena también se globalizó

Probablemente sea una de las expresiones más conocidas de esta lista.

Cringe se utiliza para describir algo incómodo, vergonzoso o que produce vergüenza ajena.

“Qué cringe”.

No hace falta agregar demasiado.

La palabra lleva varios años circulando, pero demuestra algo importante: algunas expresiones nacidas o popularizadas en comunidades digitales consiguen sobrevivir mucho más que una tendencia de TikTok.

Sad: estar triste, pero decirlo en inglés

Y probablemente una de las más sencillas sea sad.

Significa literalmente “triste” en inglés.

Sin embargo, jóvenes hispanohablantes pueden incorporarla completamente dentro de una oración en español:

“Anda sad”.

“Quedó sad después de eso”.

“No estés sad”.

No es precisamente una palabra nueva del idioma inglés, pero su utilización dentro del español cotidiano muestra con claridad cómo las fronteras lingüísticas se vuelven cada vez más difusas en internet.

¿Estamos creando un nuevo lenguaje?

La respuesta es más compleja que decir simplemente que “los jóvenes hablan raro”.

Cada generación ha creado expresiones propias.

La diferencia actual está probablemente en la velocidad y la escala.

Antes, una palabra podía desarrollarse dentro de un barrio, colegio, ciudad o país. Hoy una expresión puede aparecer en un streaming en Estados Unidos, transformarse en meme, viralizarse en TikTok y terminar siendo utilizada por un estudiante chileno en cuestión de días.

Además, muchas palabras ya no provienen únicamente del inglés.

Surgen de videojuegos, anime, fandoms, inteligencia artificial, streamers, comunidades digitales e incluso bromas que posteriormente pierden cualquier conexión con su significado original.

Algunas probablemente desaparecerán rápidamente.

Otras podrían quedarse.

Palabras hoy completamente normales en Chile, como “googlear”, “stalkear”, “spoilear” o “viralizar”, también muestran que el idioma permanentemente absorbe expresiones provenientes de nuevas tecnologías y culturas.

Por eso, detrás de un aparentemente incomprensible:

“Bro, estás delulu, ese NPC no tiene rizz y perdió toda el aura”

hay algo bastante más interesante que una simple broma.

Es una generación construyendo sus propios códigos en un mundo donde la vida digital y la vida cotidiana están cada vez menos separadas.

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