
Crisis del arroz en Chile golpea a más de 2.000 agricultores: acusan falta de compradores y precios bajo costo
Productores del Maule y Ñuble enfrentan una temporada crítica tras la caída del precio del arroz y el sobrestock de importaciones. Dirigentes advierten que el Estado “falló” y que está en riesgo la próxima siembra.
La producción de arroz en Chile atraviesa una de sus peores crisis en años, con más de 2.000 agricultores afectados principalmente en las regiones del Maule y Ñuble, donde se concentra entre el 94% y el 100% de la producción nacional. El escenario se ha visto marcado por la fuerte caída en los precios de compra, la acumulación de stock y la presión de las importaciones.
Actualmente, el precio pagado a productor fluctúa entre $250 y $270 por kilo, muy por debajo de los $375 registrados en 2024. Esta baja no logra cubrir los costos de producción, que se estiman entre $1,5 y $2 millones por hectárea, a lo que se suman arriendos cercanos a $1,2 millones por hectárea, configurando un escenario de pérdidas para el sector.
Dirigentes agrícolas han advertido que muchos productores no cuentan con compradores para su cosecha, una situación inédita según lo expuesto por representantes del rubro. Jorge López, dirigente del sector, ha señalado que la incertidumbre es total, mientras que agricultores como Bernardo Ramos advierten dificultades para sostener la actividad en las condiciones actuales.
La eliminación del Mepco aparece como uno de los factores que detonaron el conflicto, en un contexto donde también incide el aumento de los costos operacionales, especialmente por el alza en combustibles e insumos agrícolas. A esto se suma el ingreso de arroz importado —principalmente desde Uruguay y Argentina— cuyo costo de internación bordea los USD 795 por tonelada, generando una competencia directa con la producción local.
El consejero regional Alamiro Garrido ha sido crítico con la respuesta institucional, señalando que “el Estado falló”, en medio de una crisis que podría tener consecuencias estructurales. Entre ellas, el riesgo de que agricultores opten por no sembrar en la próxima temporada debido a la falta de rentabilidad.
El escenario se complejiza por factores productivos, como la humedad del grano, que podría impedir el proceso de trillaje si no se asegura su venta a tiempo. Además, el sobrestock acumulado ha generado una presión adicional sobre los precios, profundizando la incertidumbre en el sector.
En paralelo, el aumento en el costo de las bencinas podría trasladarse al precio final del arroz para los consumidores, en un contexto económico ya debilitado.



