
Día del Agricultor: Reconociendo la raíz que alimenta a Chile
Cada 28 de julio, Chile celebra el Día del Agricultor, una fecha destinada a honrar el esfuerzo silencioso pero fundamental de miles de hombres y mujeres que trabajan la tierra, garantizando la seguridad alimentaria del país y preservando la identidad rural que forma parte del alma nacional.
Este reconocimiento se remonta a 1965, cuando el entonces presidente Eduardo Frei Montalva promulgó la Ley de Reforma Agraria, un hito que transformó profundamente la estructura del campo chileno. Desde entonces, la figura del agricultor ha sido clave en los procesos de desarrollo económico, innovación agropecuaria y protección del entorno natural.
El rostro del agricultor en el sur de Chile
En comunas como Loncoche y otras zonas de La Araucanía, la agricultura familiar campesina es más que una actividad económica: es cultura, herencia y futuro. Aquí, el trabajo de agricultores mapuche y no mapuche convive con desafíos estructurales, como el acceso al agua, la tecnificación, los mercados y el cambio climático, pero también con oportunidades en el ámbito agroecológico, el turismo rural y la comercialización directa.
Desde pequeños productores hortícolas hasta quienes trabajan en la fruticultura, apicultura o crianza de animales menores, los agricultores locales mantienen viva una forma de vida que resiste la urbanización y sigue generando empleo, alimentos sanos y circuitos cortos de distribución.
Políticas públicas y desafíos actuales
Durante los últimos años, el Ministerio de Agricultura y sus servicios asociados –como INDAP, SAG y FIA– han impulsado programas de apoyo técnico y financiero, especialmente dirigidos a mujeres rurales, jóvenes campesinos y comunidades indígenas. Sin embargo, las organizaciones campesinas insisten en la necesidad de reforzar el rol del Estado ante las sequías, el endeudamiento rural y la concentración de la cadena agroalimentaria.
Este 2025, el Día del Agricultor encuentra al mundo rural enfrentando desafíos globales como el alza de insumos, la migración juvenil y el avance de monocultivos. A pesar de ello, la resiliencia del sector agrícola sigue siendo un pilar del desarrollo sostenible y territorial.
Un llamado a valorar la agricultura local
Desde los mercados campesinos hasta las ferias libres, pasando por las huertas escolares y las redes de abastecimiento comunitario, el llamado en esta fecha es claro: reconocer, proteger y apoyar al agricultor local. No solo por lo que produce, sino por lo que representa: conexión con la tierra, con la memoria y con un modelo de vida que prioriza el trabajo digno y el respeto por los ciclos naturales.
Porque sin agricultores, simplemente, no hay futuro posible.
Fuente: Ministerio de Agricultura de Chile, INDAP, FAO Chile.
Redacción: Loncoche Informado.



