
La Democracia Cristiana rompe con su historia y respalda a candidata comunista: una señal más de la crisis del centro político
La Democracia Cristiana (DC) tomó una decisión sin precedentes en su trayectoria política: apoyar la candidatura presidencial de Jeannette Jara, del Partido Comunista. El respaldo, acordado en la última Junta Nacional del partido, ha generado una fractura profunda en sus filas y un nuevo capítulo en el desdibujamiento del centro político chileno.
El quiebre no solo es simbólico. Representa un realineamiento de proporciones en el mapa político, donde las antiguas fronteras ideológicas entre centro e izquierda han comenzado a diluirse, arrastradas por una creciente polarización.
Un respaldo que costó caro
El apoyo a Jara fue decidido por mayoría tras un extenso debate el pasado 27 de julio. La razón más pragmática: asegurar 22 cupos parlamentarios en una lista única del oficialismo, lo que permitiría a la DC mantenerse con presencia legislativa. Pero el costo fue alto. El presidente del partido, Alberto Undurraga, quien se opuso firmemente al apoyo comunista, renunció tras conocerse el resultado, cumpliendo su advertencia.
En paralelo, seis expresidentes de la DC –entre ellos Andrés Zaldívar, Carmen Frei y Carolina Goic– firmaron una dura declaración pública rechazando la alianza. Acusaron a la actual dirigencia de abandonar los principios doctrinarios y de hipotecar la historia del partido en favor de cálculos coyunturales.
“Es el peor de los mundos”, afirmó uno de ellos, aludiendo a que esta decisión podría ahuyentar al electorado tradicional democratacristiano sin garantizar el arrastre del electorado de izquierda, ya alineado con otras fuerzas.
¿Adiós al centro político?
La DC nació como un proyecto de centro, con vocación de puente entre visiones contrapuestas. Por décadas fue clave en la política de acuerdos, desde el retorno a la democracia hasta las reformas emblemáticas de los 90 y 2000. Hoy, su crisis refleja algo más profundo: el debilitamiento estructural del centro político en Chile.
En palabras de analistas y militantes históricos, la decisión de apoyar a Jara marca una “rendición ideológica” frente a la polarización. Ya no se trata solo de sobrevivir electoralmente, sino de redefinir la esencia misma del partido.
Defensores del giro
Desde el otro sector interno, figuras como Francisco Huenchumilla –actual presidente interino– y la senadora Yasna Provoste han defendido el apoyo a Jara, señalando que “el anticomunismo es un tema del pasado”. Argumentan que el contexto nacional e internacional ha cambiado, y que la colaboración con el PC no es contradictoria si se buscan reformas sociales dentro de un marco democrático.
También destacan que la decisión fue respaldada por la mayoría de la militancia en la Junta Nacional. Para este sector, la DC debe dejar de ser una “isla ideológica” y sumarse a proyectos colectivos de transformación, aún cuando eso implique tensiones internas.
¿Crisis o transformación?
Lo cierto es que la DC enfrenta una encrucijada. Su elección de respaldar a una candidata comunista podría abrir un nuevo ciclo político… o acelerar su pérdida de identidad y representación. El futuro del partido dependerá de si logra integrar esta redefinición sin perder a sus bases, muchas de las cuales se han sentido traicionadas.
Mientras tanto, la candidata Jeannette Jara agradeció el apoyo y afirmó que “el camino recién comienza”. La escena presidencial se tensiona, con una derecha fracturada por los conflictos entre Evelyn Matthei y los Republicanos, y una centroizquierda que, ahora, comienza a parecerse más a una izquierda unificada.
El mapa político chileno sigue reconfigurándose, y la DC, por primera vez en su historia, no está al centro.



