En respuestas entregadas a Loncoche Informado, Marisol Wickel, presidenta regional del Partido Republicano, afirmó que mantiene una buena relación con la dirigencia regional de la UDI, aunque expresó su disconformidad con la distribución de cargos y la coordinación de los nombramientos del Gobierno. También cuestionó las críticas públicas de sus aliados al Presidente José Antonio Kast.
La relación entre el Partido Republicano y la Unión Demócrata Independiente (UDI) en La Araucanía atraviesa un escenario de diferencias políticas que, según Marisol Wickel, presidenta regional republicana consultada por Loncoche Informado, no han afectado el trato entre ambas dirigencias, pero sí mantienen abierto el debate sobre la participación de los partidos oficialistas en las decisiones del Ejecutivo.
En respuestas escritas entregadas este lunes 2 de noviembre, Wickel reconoció que existe disconformidad con la representación alcanzada por su partido en el Gobierno, cuestionó los criterios utilizados para conformar el gabinete regional y manifestó diferencias con la manera en que sectores de la UDI han enfrentado las controversias del Presidente José Antonio Kast.
Las declaraciones surgen después de que este medio examinara las tensiones entre ambas colectividades, la salida del exseremi de Obras Públicas David Plaza y las dificultades que han marcado la conformación de las autoridades regionales.
Una relación cordial, pero con diferencias políticas
Consultada sobre la relación actual con la UDI en La Araucanía, Wickel señaló que los vínculos personales y los mecanismos de comunicación han mejorado durante los últimos meses.
“En el plano humano y territorial, nuestra relación actual con la dirigencia de la UDI en La Araucanía es buena, fluida y ciertamente mucho más madura que antes de asumir el Gobierno”, expresó.
Sin embargo, advirtió que esa disposición al diálogo no significa conformidad con los resultados de las negociaciones políticas.
“Esa cordialidad en el trato no significa, bajo ningún punto de vista, que estemos conformes con el equilibrio o el resultado que han tenido las negociaciones y designaciones en la zona”, señaló.
La principal discrepancia, según explicó, está relacionada con la manera en que los partidos oficialistas entienden su compromiso con el Gobierno.
Wickel sostuvo que la defensa del proyecto presidencial debe ser permanente, incluso cuando surgen dificultades. En ese contexto, cuestionó que sectores de la UDI formulen críticas públicas a decisiones del Ejecutivo, especialmente durante la controversia por la continuidad del ministro de Justicia, Fernando Rabat.
La respuesta incluyó un reproche a la conducta política del gremialismo, al señalar que ya habían observado situaciones similares durante el segundo Gobierno del expresidente Sebastián Piñera.
Se trata de una interpretación expresada por la dirigenta republicana, que refleja las diferencias existentes sobre la forma de ejercer el respaldo político al Ejecutivo.
Republicanos cuestionan su escasa presencia en el Gobierno
Uno de los planteamientos más relevantes de las respuestas está relacionado con la distribución de responsabilidades dentro del Gobierno.
Wickel reconoció abiertamente que su partido no está satisfecho con la participación que tiene en las decisiones sobre nombramientos y remociones de autoridades.
“No es un misterio para nadie que, tanto a nivel regional como nacional, no estamos conformes con la actual representación que tiene nuestro partido en el Ejecutivo, ni tampoco con la fluidez en la coordinación de estas decisiones”, afirmó.
La dirigenta también planteó lo que considera una contradicción entre la responsabilidad política que enfrenta su colectividad y los espacios que efectivamente ocupa dentro de la administración.
Según señaló, la ciudadanía identifica al Ejecutivo con el Partido Republicano debido al liderazgo del Presidente Kast, pero esa identificación no estaría acompañada de una participación equivalente en los cargos de decisión.
“Ante los ojos de la ciudadanía, este es el Gobierno de los Republicanos”, indicó, agregando que, en la práctica, considera mínima la presencia de su partido en las decisiones del gabinete.
El planteamiento constituye un cuestionamiento a la coordinación política del Ejecutivo, más allá de las diferencias que puedan existir con la UDI.
La salida de David Plaza vuelve al centro del debate
Las respuestas también abordaron la salida del exseremi de Obras Públicas de La Araucanía, David Plaza Neira, ocurrida el pasado 6 de octubre.
La decisión fue especialmente significativa para el Partido Republicano regional, cuya directiva había manifestado públicamente su pesar por la desvinculación de la autoridad y destacado su gestión técnica y territorial.
Consultada por este medio, Wickel reconoció que también han existido dificultades en espacios ocupados por representantes de su propia colectividad.
“Tampoco somos autocomplacientes ni estamos ciegos”, señaló, mencionando tanto el caso de Plaza como la reciente salida de Luis Silva de la Subsecretaría de Justicia.
Sin embargo, defendió la capacidad de los profesionales vinculados al partido y sostuvo que existen personas preparadas que todavía no han sido incorporadas al Ejecutivo.
La respuesta fue más allá de la situación particular de Obras Públicas y cuestionó la decisión de recurrir a figuras que ya ejercieron cargos durante el segundo Gobierno de Sebastián Piñera.
Para la dirigenta, repetir determinadas fórmulas de designación no respondería completamente a las expectativas de renovación que, a su juicio, motivaron el respaldo electoral a Kast.
“Por eso, aspiramos legítimamente a tener una mayor participación en el gabinete regional”, expresó.
Aunque estas declaraciones muestran una demanda política concreta, las respuestas no identifican cargos específicos reclamados por Republicanos ni entregan una nómina de autoridades cuya designación se encuentre en disputa.
Críticas públicas a Kast marcan diferencias con Chile Vamos
Otro punto de las respuestas se refiere a los límites de la colaboración con la UDI y los demás partidos oficialistas.
Wickel afirmó que los principios y objetivos republicanos constituyen el límite de los acuerdos políticos, aunque sostuvo que las diferencias deben tratarse preferentemente por los canales internos del Gobierno.
En ese contexto, planteó una distinción entre su manera de enfrentar las dificultades del Ejecutivo y la que atribuye a otros sectores de Chile Vamos.
“Nosotros entendemos que la ropa sucia se lava en casa”, señaló.
Agregó que sus cuestionamientos se formulan directamente ante las autoridades, evitando críticas públicas que, según su interpretación, pueden terminar perjudicando al Gobierno.
La diferencia no es menor. Durante las últimas semanas, dirigentes y parlamentarios de la UDI han defendido su autonomía para expresar reparos frente a decisiones del Ejecutivo, mientras representantes republicanos han exigido mayor disciplina política en el oficialismo.
Son posiciones distintas respecto de cómo debe funcionar una coalición de Gobierno, particularmente cuando enfrenta controversias de alcance nacional.
Seguridad, vivienda y desempleo entre las prioridades regionales
Pese a las discrepancias, Wickel sostuvo que la disposición de su partido a colaborar con el Gobierno permanece vigente.
En sus respuestas, planteó que las diferencias entre las dirigencias no deberían desplazar las preocupaciones de la población.
Entre las prioridades mencionó seguridad, vivienda, salud y desempleo, asuntos que considera centrales para el desarrollo de La Araucanía.
También reafirmó su respaldo al Presidente Kast y defendió la orientación de su administración, aunque reconoció que existen dificultades políticas y de coordinación que deben corregirse.
Un debate que sigue abierto en La Araucanía
Las declaraciones entregadas a Loncoche Informado permiten establecer una diferencia entre dos aspectos de la relación oficialista regional: la cordialidad que, según Wickel, existe con la dirigencia de la UDI y la insatisfacción que manifiesta respecto de la influencia republicana en las decisiones del Gobierno.
Sin embargo, las respuestas no permiten acreditar que exista un reparto específico de seremías entre partidos ni que la salida de David Plaza haya sido consecuencia de una disputa entre ambas colectividades.
Tampoco establecen cuáles nombramientos habrían favorecido a la UDI o qué mecanismos de negociación explican la distribución actual de responsabilidades.
Por ahora, el dato político concreto es que la presidenta regional del Partido Republicano reconoce públicamente su disconformidad con la participación que tiene su colectividad en el Ejecutivo y considera necesario fortalecer su influencia en el gabinete.
Queda pendiente conocer la evaluación de la dirigencia regional de la UDI sobre estos cuestionamientos y establecer cómo responde el Gobierno a las inquietudes planteadas por uno de los partidos que respaldan al Presidente José Antonio Kast.

