La región presenta cerca de 16 casos anuales por cada 100 mil habitantes, según cifras expuestas en el Congreso de la Sociedad Chilena de Urología. Un estudio de 2018 ya mostraba una elevada incidencia en la zona, aunque todavía no existe una explicación concluyente sobre sus causas.
La Región de Los Ríos vuelve a situarse en el centro de la atención médica por sus elevados índices de cáncer testicular. Durante el Congreso Anual de la Sociedad Chilena de Urología, realizado en Valdivia, especialistas informaron que la zona registra aproximadamente 16 casos por cada 100 mil habitantes al año, una cifra que supera ampliamente los valores europeos mencionados en el encuentro.
El presidente de la Sociedad Chilena de Urología, Marcelo Kerkebe, explicó que la enfermedad afecta principalmente a hombres de entre 20 y 39 años, por lo que insistió en la importancia de reconocer posibles alteraciones y acudir oportunamente a evaluación médica.
Pese a la elevada incidencia regional, el especialista señaló que las posibilidades de curación son altas y destacó la disponibilidad de tratamientos en Los Ríos.
Una situación que ya había sido advertida
Las cifras conocidas durante el congreso no constituyen un fenómeno reciente.
En 2018, un artículo científico publicado en la Revista Médica Clínica Las Condes ya identificaba a Los Ríos como la región chilena con mayor incidencia estimada de cáncer testicular, con una tasa de 15 casos por cada 100 mil hombres.
El mismo trabajo registraba una incidencia observada de 13,7 casos por cada 100 mil hombres en Los Ríos, por encima de las cifras de Biobío y Antofagasta examinadas en los registros poblacionales.
Aunque estos antecedentes corresponden a períodos y metodologías diferentes, muestran que la elevada incidencia regional había sido identificada varios años antes de las declaraciones de 2026.
¿Por qué se registran tantos casos en Los Ríos?
Las causas de esta diferencia territorial todavía no están determinadas.
Una posible explicación es la calidad de los registros sanitarios. Los Ríos dispone de un registro poblacional de cáncer, instrumento que permite contabilizar y estudiar los diagnósticos. Las diferencias en la cobertura de los sistemas de información pueden influir en las comparaciones entre territorios.
Otra línea que ha sido estudiada internacionalmente es la eventual relación entre determinados hábitos alimentarios y el cáncer testicular.
Una investigación canadiense publicada en 2003, que analizó 601 pacientes diagnosticados y 744 personas de control, encontró una asociación entre el mayor consumo de productos lácteos, especialmente queso, y un riesgo más elevado de desarrollar esta enfermedad.
El tema despierta interés en el sur de Chile porque Los Ríos y Los Lagos concentran una parte importante de la producción lechera nacional.
Sin embargo, producir más leche en una región no significa que sus habitantes consuman más lácteos ni que estos alimentos expliquen los diagnósticos.
Además, una revisión científica publicada en 2018, que examinó ocho investigaciones, concluyó que no existe evidencia consistente que permita establecer una relación entre el consumo de lácteos y el cáncer testicular.
Por lo tanto, atribuir las cifras regionales al consumo de leche o queso sería una conclusión sin respaldo científico suficiente.
La importancia de reconocer los síntomas
Entre las señales que requieren evaluación médica se encuentran la aparición de un bulto, aumento de tamaño, cambios en la consistencia de un testículo o sensación de pesadez en el escroto.
Estas alteraciones no necesariamente indican cáncer, pero deben ser examinadas por un profesional de salud.
Los antecedentes conocidos en Los Ríos también plantean la importancia de mantener la vigilancia epidemiológica en otras regiones del sur, incluida La Araucanía, donde se requieren datos comparables para determinar si existe un comportamiento similar.
Mientras la investigación científica busca explicar las diferencias territoriales, el principal llamado de los especialistas sigue siendo reconocer las señales de alerta y consultar oportunamente.

