El proyecto que pretendía transformar residuos domiciliarios en energía en Lautaro continúa sin autorización ambiental. Mientras tanto, La Araucanía sigue generando cientos de miles de toneladas de basura al año y mantiene pendiente una discusión de fondo: cómo reducir los residuos, cómo tratarlos y quién debe asumir el costo de lo que genera.
La Araucanía mantiene abierto uno de sus problemas ambientales más complejos: qué hacer con la enorme cantidad de residuos domiciliarios que genera cada año.
El debate volvió a tomar fuerza luego de que el Tercer Tribunal Ambiental rechazara la reclamación presentada por WTE Araucanía, empresa que buscaba instalar en Lautaro una planta capaz de procesar hasta 200 mil toneladas de residuos al año y utilizar parte de ese material para generar electricidad.
El proyecto permanece sin autorización ambiental.
Sin embargo, el rechazo de WTE no elimina el problema que buscaba abordar.
La región sigue generando cerca de 380 mil toneladas de residuos domiciliarios al año, mientras varias comunas deben trasladar parte de su basura fuera de La Araucanía para su disposición final.
¿Qué proponía WTE?
WTE corresponde al concepto inglés Waste to Energy, que significa transformar residuos en energía.
La iniciativa proyectada en Lautaro contemplaba recibir residuos domiciliarios, someterlos a tratamiento térmico y aprovechar ese proceso para generar electricidad.
La planta buscaba tratar aproximadamente 200 mil toneladas de residuos al año, equivalentes a más de la mitad de los residuos domiciliarios generados actualmente en La Araucanía.
El proyecto fue rechazado ambientalmente y posteriormente la empresa recurrió al Tercer Tribunal Ambiental.
El 24 de septiembre de 2026, el Tribunal rechazó la reclamación de WTE y mantuvo vigente la calificación ambiental desfavorable.
Entre los principales cuestionamientos estuvieron la delimitación del área de influencia atmosférica y el programa de compensación de emisiones, especialmente considerando las condiciones existentes de material particulado fino MP2,5 en el sector.
El rechazo de WTE no resuelve la basura
La discusión no termina con una sentencia ambiental.
La pregunta sigue siendo la misma:
¿qué hará La Araucanía con sus residuos durante los próximos años?
Construir nuevos rellenos sanitarios tampoco ha estado libre de controversias.
Durante septiembre, por ejemplo, la aprobación ambiental del proyecto de relleno sanitario Pintamahuida, también en Lautaro, generó protestas y oposición de comunidades y vecinos del sector.
Ese caso muestra que el problema regional no consiste únicamente en encontrar un terreno disponible.
Cada nueva infraestructura para recibir basura puede generar cuestionamientos ambientales, territoriales y comunitarios.
Por eso, WTE, Pintamahuida y el traslado de basura hacia otras regiones son distintas expresiones de un mismo problema: La Araucanía todavía no logra cerrar de manera definitiva su sistema de gestión de residuos.
¿Y si el problema comienza antes de que llegue el camión?
Existe además otra discusión que suele quedar relegada.
Actualmente, gran parte del debate se concentra en dónde disponer la basura una vez generada.
Pero una política moderna de residuos también intenta disminuir cuánto se produce.
En distintos países se aplican sistemas conocidos como Pay-As-You-Throw, donde los hogares pagan de acuerdo con la cantidad o volumen de residuos mezclados que entregan al sistema.
La lógica es simple: quien genera más basura paga más, mientras quien reduce, separa, recicla o composta disminuye el volumen que debe entregar.
Este tipo de mecanismos busca que producir basura deje de tener prácticamente el mismo costo para todos, independientemente de cuánto genere cada hogar.
Chile ya permite diferenciar cobros
La discusión tampoco sería completamente nueva para nuestro país.
La Ley de Rentas Municipales permite que los municipios establezcan cobros diferenciados por el servicio de aseo considerando criterios como el volumen de residuos, la frecuencia de retiro y la participación en programas ambientales.
Eso significa que jurídicamente existe espacio para discutir sistemas donde la responsabilidad del generador tenga mayor peso.
No se trataría simplemente de cobrar más.
Para funcionar correctamente, un sistema de este tipo requeriría alternativas reales para reciclar, compostar y separar residuos, además de protección para familias vulnerables y sectores rurales.
El compostaje podría reducir una parte importante del problema
Una proporción significativa de los residuos domiciliarios corresponde a materia orgánica.
Restos de alimentos, frutas, verduras y material vegetal pueden ser separados y transformados en compost en lugar de terminar en un relleno sanitario.
Si los hogares separaran esa fracción, junto con materiales reciclables como cartón, vidrio, metales y ciertos plásticos, la cantidad de basura mezclada disminuiría considerablemente.
Esto también reduciría la presión sobre rellenos sanitarios y plantas de tratamiento.
WTE podría volver a la discusión
El rechazo del proyecto de Lautaro no significa que la valorización energética esté prohibida en Chile.
Significa que el proyecto presentado por WTE no logró superar satisfactoriamente las exigencias ambientales establecidas para esa iniciativa específica.
Una nueva propuesta tendría que corregir las observaciones realizadas durante la evaluación, especialmente en materia de emisiones y compensaciones.
Por eso, una tecnología de este tipo todavía podría formar parte de una estrategia futura, pero difícilmente debería funcionar de manera aislada.
Una solución regional probablemente tendría que combinar reducción de residuos, reciclaje, compostaje, valorización energética y disposición final segura.
La pregunta que La Araucanía todavía no responde
La discusión sobre WTE deja una pregunta pendiente.
La región necesita soluciones para cientos de miles de toneladas de residuos cada año, pero cualquier infraestructura destinada a recibirlos genera costos, impactos y conflictos territoriales.
Por eso, el debate no debería limitarse a decidir entre una planta de valorización energética o un nuevo relleno sanitario.
También debe avanzar hacia una responsabilidad mayor de quienes generan los residuos.
Porque mientras producir una bolsa o diez bolsas de basura tenga prácticamente la misma consecuencia para el usuario, los incentivos para reducir serán limitados.
WTE continúa rechazado.
La basura, en cambio, sigue generándose todos los días.
Y ese es el problema que La Araucanía todavía debe resolver.
Fuentes: El Termómetro; Tercer Tribunal Ambiental de Chile, causa R-18-2024; Biblioteca del Congreso Nacional, Ley de Rentas Municipales; antecedentes públicos sobre el proyecto de relleno sanitario Pintamahuida publicados por BioBioChile y Cooperativa.

