La pugna entre la fórmula Jorge Alessandri–Pablo Longueira y los sectores que buscan una alternativa para conducir la UDI comienza a proyectarse hacia las regiones. En La Araucanía, el escenario adquiere especial interés por la presencia de dirigentes nacionales del partido con representación regional y por un mapa de la derecha cada vez más fragmentado.
La elección interna de la Unión Demócrata Independiente dejó de perfilarse como un proceso de consenso. La fórmula que reúne al diputado Jorge Alessandri para la presidencia y al exsenador Pablo Longueira en la secretaría general enfrenta resistencia dentro del propio partido, mientras distintos dirigentes impulsan la posibilidad de una competencia interna.
Una de las figuras que comenzó a aparecer como eventual alternativa es la diputada Constanza Hube. La vicepresidenta de la UDI María José Hoffmann ha promovido públicamente su nombre y ha planteado la necesidad de incorporar nuevas figuras a la conducción partidaria.
La controversia también incluye cuestionamientos al regreso de Longueira a un puesto ejecutivo dentro de la colectividad. Parte de la discusión interna apunta a mantener eventualmente a Alessandri como candidato a la presidencia, pero reemplazar al exsenador en la secretaría general. Otra corriente, en cambio, defiende la fórmula original.
La conexión con La Araucanía
La disputa adquiere dimensión regional porque uno de los actuales vicepresidentes nacionales de la UDI es Eduardo Cretton, diputado por el Distrito 22 de La Araucanía.
Cretton asumió en marzo de 2026 como diputado por las comunas de Angol, Collipulli, Ercilla, Los Sauces, Lumaco, Purén, Renaico, Traiguén, Curacautín, Galvarino, Lautaro, Lonquimay, Melipeuco, Perquenco, Victoria y Vilcún. La Biblioteca del Congreso Nacional también lo registra como vicepresidente vigente de la colectividad.
Su posición permite observar la interna partidaria desde una perspectiva distinta. La discusión por la conducción nacional no está desconectada de las estructuras territoriales: quienes resulten electos deberán administrar las relaciones con directivas regionales, parlamentarios, alcaldes, concejales y militantes en todo el país.
La Araucanía, además, forma parte de una zona donde históricamente la derecha ha construido una presencia electoral significativa, pero actualmente esa representación se encuentra distribuida entre diversas colectividades.
Una derecha regional más fragmentada
La discusión interna de la UDI ocurre mientras el sector atraviesa un proceso de reorganización más amplio.
Durante años, la competencia regional estuvo concentrada principalmente en la UDI y Renovación Nacional. El crecimiento de Republicanos y la aparición de otras expresiones políticas modificaron ese escenario.
Esto obliga a cada colectividad a redefinir su relación con dirigentes territoriales, electores y estructuras comunales.
Para la UDI, el desafío interno no consiste únicamente en determinar quién encabezará su próxima directiva. También deberá definir qué espacio pretende ocupar frente a las otras derechas y cómo conservará presencia territorial en regiones como La Araucanía.
En ese contexto, la competencia por la conducción nacional puede tener consecuencias posteriores en la composición de las directivas locales, en la promoción de nuevos liderazgos y en las futuras negociaciones electorales.
Longueira vuelve al despliegue territorial
Pablo Longueira ha retomado durante los últimos meses una participación activa en actividades partidarias. Su presencia en regiones coincide con el proceso previo a la elección interna y con la discusión sobre su eventual retorno a la secretaría general.
Ese desplazamiento territorial agrega relevancia a las actividades efectuadas durante septiembre en La Araucanía.
Sin embargo, la participación de dirigentes regionales en encuentros donde esté presente Longueira no permite concluir, por sí sola, que exista un respaldo político a su candidatura. Para establecer alineamientos resulta necesario contar con declaraciones públicas, adhesiones explícitas o decisiones formales.
Ese punto será clave en las próximas semanas.
¿Dónde se ubicará la UDI regional?
La principal interrogante para La Araucanía es cómo se distribuirán los respaldos cuando las alternativas internas estén formalmente definidas.
La región posee dirigentes con participación tanto en la estructura nacional como territorial de la colectividad. Por ello, una eventual competencia podría exponer diferencias que hasta ahora permanecen dentro de las conversaciones partidarias.
También será relevante observar la posición de parlamentarios, alcaldes, concejales y directivas comunales.
No existen todavía antecedentes suficientes para afirmar que la UDI regional se encuentre alineada completamente con alguna de las opciones en disputa. Presentar esos apoyos como hechos antes de que sean expresados públicamente implicaría adelantarse al proceso.
Más que una elección interna
La elección de la nueva directiva de la UDI puede terminar funcionando como una señal sobre el tipo de partido que pretende construir el gremialismo durante los próximos años.
Una corriente plantea renovación generacional y mayor competencia interna. Otra apuesta por combinar dirigentes actuales con figuras históricas de la colectividad.
La definición también ocurre en un escenario donde la UDI debe convivir y competir con RN, Republicanos y otras fuerzas de derecha.
Para La Araucanía, la interrogante supera los nombres de Alessandri, Longueira o Hube.
La pregunta de fondo será qué dirigentes controlarán las estructuras territoriales, qué alianzas construirán y cómo se redistribuirá el poder político dentro de una derecha regional que ya no funciona bajo el mismo esquema de hace una década.
Las próximas definiciones internas permitirán comprobar si la disputa nacional modifica realmente el mapa partidario regional o si las estructuras locales mantienen sus actuales equilibrios.

