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Praderas inundadas en La Araucanía: INIA recomienda esperar hasta tres semanas antes de intervenir

Tras las intensas precipitaciones que afectaron a La Araucanía, especialistas de INIA Carillanca advirtieron que ingresar demasiado pronto con animales o maquinaria puede agravar el daño en los potreros. La recomendación es esperar que el suelo drene, evaluar el rebrote y recién entonces decidir si corresponde recuperar, resembrar o renovar la pradera.

Las consecuencias de las intensas lluvias e inundaciones registradas durante julio y agosto no terminan cuando el agua abandona los campos. Para agricultores y ganaderos comienza una segunda etapa igualmente importante: recuperar las praderas sin provocar daños que reduzcan su productividad durante los próximos meses.

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Carillanca entregó una serie de recomendaciones técnicas dirigidas a productores de La Araucanía y estableció un punto especialmente relevante: no apresurarse a ingresar animales, tractores u otra maquinaria mientras el suelo continúe saturado.

La recomendación adquiere especial importancia para los productores de Loncoche que hayan registrado anegamiento de potreros, considerando que una decisión adoptada demasiado pronto puede transformar un problema temporal en un deterioro más prolongado del suelo.

¿Qué ocurre bajo una pradera inundada?

Aunque superficialmente una pradera pueda comenzar a verse nuevamente verde, bajo tierra las condiciones pueden ser muy distintas.

El Informativo INIA Carillanca Nº 263 explica que el exceso de agua reduce la cantidad de aire disponible en el suelo. Si esta condición permanece durante varios días, las raíces tienen dificultades para respirar, disminuye la actividad de microorganismos beneficiosos y pueden producirse pérdidas de nutrientes importantes para el crecimiento vegetal.

Entre los nutrientes que pueden verse afectados aparecen nitrógeno, potasio, calcio, magnesio y diversos micronutrientes.

Existe además un problema físico. Las inundaciones pueden depositar arena, limo, arcilla y materia orgánica sobre la superficie, formando capas que dificultan posteriormente la infiltración del agua y la aireación.

Y cuando sobre ese suelo saturado ingresan animales o maquinaria pesada, aumenta el riesgo de compactación.

Uno de los principales consejos de las especialistas de INIA Carillanca Paulina Etcheverría y Gabriela Chahín es esperar, como referencia, entre dos y tres semanas después del retiro del agua antes de realizar una evaluación definitiva de la pradera.

Ese tiempo permite observar si existen especies capaces de recuperarse, nuevos brotes, la densidad vegetal y el estado de las raíces.

Esto significa que una pradera inundada no necesariamente está perdida.

Un mismo potrero incluso puede presentar sectores prácticamente intactos, otros recuperables mediante manejo y áreas donde sea necesaria una renovación completa.

¿Qué debería revisar un agricultor?

INIA propone realizar el diagnóstico por sectores y evitar tomar una decisión general para todo el campo. Entre las principales recomendaciones están:

El pisoteo también puede generar daños

Para los productores ganaderos existe otro factor relevante: las pezuñas de los animales pueden compactar una pradera que todavía permanece saturada.

Por esta razón, INIA plantea utilizar temporalmente denominados “potreros de sacrificio”, concentrando allí la alimentación mientras se protege el resto de las superficies afectadas.

Posteriormente, estos sectores pueden ser utilizados para establecer avena o ballica bianual con trébol rosado. También se mencionan alternativas suplementarias como nabo o raps forrajero.

Antes de fertilizar, analizar el suelo

Otro punto importante es no asumir automáticamente que después de una inundación basta con aplicar fertilizante.

INIA recomienda esperar que el terreno haya drenado y recuperado aireación para realizar un análisis químico que considere parámetros como pH, materia orgánica, fósforo, potasio, azufre y bases de intercambio.

Ese diagnóstico permite determinar qué nutrientes realmente necesita cada suelo y evitar aplicaciones innecesarias o incorrectas.

Dependiendo del resultado, podría corresponder corregir acidez, realizar una fertilización de mantención, intersembrar, aplicar siembra directa o, en los sectores más deteriorados, renovar completamente la pradera.

Tres escenarios distintos después de una inundación

El documento técnico de INIA diferencia básicamente entre una recuperación favorable, un daño intermedio y un daño severo.

Cuando existe buen rebrote y predominan especies deseables, el objetivo debería ser conservar la pradera existente, realizando reposo, control de malezas y fertilización según análisis.

Cuando el rebrote es irregular o existen sectores sin cobertura, puede evaluarse una intersiembra o siembra directa localizada.

En cambio, cuando existen superficies extensas sin rebrote, erosión o sedimentos que impiden una adecuada infiltración, será necesario analizar una renovación más profunda del potrero. Biblioteca INIA

Agricultura llama a evitar decisiones apresuradas

La seremi de Agricultura de La Araucanía, María Teresa Fernández, reiteró el llamado a evaluar cuidadosamente los terrenos y evitar el ingreso de animales y maquinaria mientras permanezcan saturados.

La autoridad señaló además que los productores pueden solicitar orientación a los equipos de INDAP, SAG e INIA presentes en la región.

Las recomendaciones surgen luego de que el Ministerio de Agricultura declarara el pasado 5 de agosto emergencia agrícola en La Araucanía producto de los daños provocados por los sistemas frontales, que afectaron praderas, infraestructura y sectores rurales.

Para los agricultores y ganaderos afectados, el mensaje técnico es claro: el retiro del agua no significa que el suelo esté inmediatamente preparado para volver a trabajar. Esperar, observar y diagnosticar puede ser determinante para conservar una pradera que todavía tiene posibilidades de recuperación.

Fuente: Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Informativo INIA Carillanca Nº 263, “Recuperación de praderas después de la inundación”, 2026.

https://biblioteca.inia.cl/server/api/core/bitstreams/02f928b6-c7b8-4988-860b-adb642389957/content

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