Ícono del sitio Loncoche Informado

A cerca de un año, camino Lastarria–Afquintúe–Loncoche ya presenta baches: ¿cuánto deben durar las obras viales?

La intervención ejecutada por Constructora Sierra Nevada S.A. significó un contrato superior a los $2 mil millones y fue presentada como un avance para la conectividad rural de Loncoche. Hoy, sectores de la ruta ya muestran deterioro. El antecedente cobra mayor relevancia ante nuevas intervenciones viales proyectadas para la comuna: la pregunta ahora es qué estándares de calidad y duración está exigiendo Vialidad.

Una obra pública destinada a mejorar durante años la conectividad de las familias rurales de Loncoche presenta hoy una interrogante difícil de ignorar: ¿cómo es posible que, a cerca de un año de su puesta en marcha, el camino Lastarria–Afquintúe–Loncoche ya registre baches y sectores deteriorados?

El problema no es menor.

De acuerdo con antecedentes oficiales del Ministerio de Obras Públicas, el contrato denominado “Camino Básico por Conservación Lastarrias–Afquintúe–Loncoche” fue iniciado el 5 de septiembre de 2024 y adjudicado a Constructora Sierra Nevada S.A.

El monto contractual registrado por el MOP alcanzó los $2.009.551.497 y consideró la intervención del tramo comprendido entre los Dm 15.170 y Dm 21.200, equivalente a aproximadamente seis kilómetros.

La licitación contemplaba la conservación del camino existente mediante un tratamiento superficial doble con polímero y obras de saneamiento.

Es decir, no estamos frente a una intervención menor ni a una solución provisoria ejecutada exclusivamente con maquinaria municipal.

Se trata de una obra contratada por la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas y financiada con recursos públicos.

Una obra que fue celebrada por las autoridades

Durante su puesta en marcha, el camino fue destacado públicamente por el diputado Henry Leal y el alcalde de Loncoche, Alexis Pineda, como un importante avance para las familias rurales.

Leal recordó entonces que el proyecto comenzó a impulsarse durante el periodo en que ejerció como seremi de Obras Públicas de La Araucanía.

“Nos alegra ver cómo este proyecto, que iniciamos juntos cuando fui Seremi de Obras Públicas, hoy se convierte en una realidad que mejora la calidad de vida y la conectividad de tantas familias”, sostuvo el parlamentario en aquella oportunidad.

La celebración de una obra de estas características es comprensible.

El problema aparece después.

Porque una inversión pública no puede evaluarse únicamente por el día de su inauguración, sino fundamentalmente por cómo responde con el paso del tiempo.

Y hoy el camino ya presenta baches.

¿Es razonable este deterioro?

Loncoche Informado no cuenta con antecedentes técnicos suficientes para afirmar que exista una falla constructiva ni para determinar cuál es la causa específica de los daños observados.

Eso debe establecerlo la Dirección de Vialidad.

También debe considerarse que por esta ruta circulan vehículos particulares, maquinaria y camiones forestales de alto tonelaje asociados a la actividad productiva existente en el sector.

Pero precisamente por ello surge otra pregunta:

¿El estándar utilizado para construir el camino consideró el tránsito real que esta ruta debía soportar?

Si el paso de vehículos pesados era conocido antes de la ejecución del proyecto, entonces aquello debió formar parte de las condiciones consideradas técnicamente.

Y si el deterioro observado está dentro de lo normal para un camino básico de estas características, corresponde que Vialidad lo explique públicamente.

Porque para cualquier ciudadano resulta difícil comprender que una inversión superior a $2 mil millones comience a mostrar baches en un periodo tan breve.

Sierra Nevada ejecutó la obra

Existe además un antecedente que adquiere importancia frente a las futuras obras viales de la comuna.

La empresa responsable del contrato Lastarria–Afquintúe–Loncoche fue Constructora Sierra Nevada S.A.

La compañía cuenta con una extensa trayectoria como contratista de Vialidad y participa en diferentes obras y contratos de conservación de caminos.

Esto, por sí solo, no establece ninguna irregularidad.

Sin embargo, si la misma empresa continuará participando en trabajos de conservación vial que involucren caminos de Loncoche, el estado que presenta actualmente Lastarria–Afquintúe debería ser un antecedente que la Dirección de Vialidad no puede simplemente pasar por alto.

No corresponde preguntarse anticipadamente si “los próximos caminos también durarán poco”.

La pregunta institucionalmente correcta es otra:

¿Qué controles está realizando Vialidad para garantizar que las próximas inversiones tengan una duración acorde a los recursos públicos comprometidos?

Paya–Pinchafil aparece entre las nuevas prioridades viales

Este cuestionamiento adquiere todavía mayor importancia ante los proyectos que buscan mejorar el camino Paya–Pinchafil, otra ruta estratégica para familias rurales de Loncoche.

La propia Municipalidad de Loncoche ha informado durante 2026 sobre gestiones destinadas a avanzar en el mejoramiento y pavimentación de esta conexión.

En agosto, el municipio informó una reunión con el Comité Pro Adelanto San Ramón para abordar específicamente un proyecto de pavimentación de la ruta Cruce Ancahual–Pinchafil.

Anteriormente también había informado que el camino Paya–Cruce Pinchafil sería incorporado a la cartera de diseño y que se proyectaba avanzar mediante Vialidad.

Por eso, frente a nuevas inversiones, el antecedente de Lastarria–Afquintúe debe servir para realizar una pregunta antes de volver a celebrar fotografías, anuncios o futuras inauguraciones:

¿qué vida útil tendrán realmente las obras que se están construyendo en los caminos rurales de Loncoche?

Más de $2 mil millones obligan a exigir respuestas

El debate no debería transformarse en una disputa entre autoridades sobre quién consiguió el proyecto.

Alexis Pineda puede destacar las gestiones efectuadas desde la Municipalidad.

Y otras autoridades también pueden haber participado durante las distintas etapas.

Pero una vez gastados los recursos públicos, lo verdaderamente relevante para los vecinos es el resultado.

Y el resultado hoy muestra sectores deteriorados.

Por eso existen preguntas que la Dirección Regional de Vialidad debería responder:

¿Cuál era la vida útil proyectada para el tratamiento aplicado en Lastarria–Afquintúe–Loncoche?

¿Es técnicamente normal que aparezcan baches en este periodo?

¿La obra mantiene garantías vigentes?

¿Sierra Nevada deberá ejecutar reparaciones en los sectores deteriorados?

¿Qué controles de calidad realizó Vialidad durante la ejecución?

¿El diseño consideró el tránsito habitual de camiones forestales de alto tonelaje?

Y, principalmente:

¿qué medidas se adoptarán para evitar que las próximas inversiones viales de Loncoche enfrenten el mismo problema?

Las obras deben durar más que la inauguración

Loncoche necesita inversión vial.

Los sectores rurales llevan décadas esperando mejores caminos y sería absurdo cuestionar que continúen pavimentándose rutas como Paya–Pinchafil, Loncoche–Calafquén u otros sectores de la comuna.

Precisamente porque se necesitan más inversiones, también corresponde cuidar las que ya se realizaron.

Una carretera rural no puede medirse por la cantidad de autoridades presentes en su puesta en marcha ni por las publicaciones realizadas en redes sociales.

Debe medirse por su calidad, seguridad y duración.

A cerca de un año de la puesta en servicio de Lastarria–Afquintúe–Loncoche, los baches que hoy aparecen en la ruta dejan una advertencia que debería ser considerada antes de iniciar las próximas obras:

Loncoche necesita nuevos caminos, pero también necesita caminos que duren.

Salir de la versión móvil