Mientras Alexis Pineda exigió a la sanitaria hacerse responsable por la eventual devolución del alcantarillado, antecedentes del Plan Regulador de 1991 muestran que el riesgo de inundación era conocido desde hace décadas. La administración municipal aún debe aclarar qué obras ejecutó, qué proyectos quedaron pendientes y cómo permitió que el problema continuara afectando a las familias.
Cerca de las 15:00 horas del sábado 1 de agosto de 2026, cuando comenzaba la emergencia provocada por las intensas precipitaciones, el alcalde de Loncoche, Alexis Pineda, emplazó públicamente a Aguas Araucanía por la eventual devolución del alcantarillado en Barrio Sur.
En el registro audiovisual, grabado mientras el agua se acumulaba en el sector, la autoridad comunal reconoció que parte del anegamiento correspondía a las lluvias, pero denunció la presencia de agua que habría regresado desde la red sanitaria.
“Aquí hay agua lluvia, pero también hay agua que se ha devuelto del alcantarillado. Aquí están las aguas con residuos fecales. Necesitamos que Aguas Araucanía se haga presente.” Alexis Pineda, alcalde de Loncoche, 1 de agosto de 2026.
El alcalde también aseguró que, hasta aproximadamente las 15:00 horas de esa jornada, ningún representante de la empresa había establecido contacto con el municipio. Posteriormente realizó un emplazamiento directo: “Señores de Aguas Araucanía, háganse responsables, háganse cargo, no dejen a la gente botada”.
Las palabras fueron pronunciadas durante las primeras horas de una emergencia que todavía se encontraba en desarrollo. Por lo tanto, reflejan la evaluación realizada por la autoridad en ese momento, pero no constituyen por sí solas una conclusión técnica sobre las causas de la inundación.
El emplazamiento instaló rápidamente a Aguas Araucanía como responsable visible frente a la comunidad. Sin embargo, la intervención del alcalde no explicó qué responsabilidad corresponde al municipio en la evacuación de aguas lluvia ni qué soluciones estructurales ha impulsado su administración para un sector afectado reiteradamente por inundaciones.
Un sector identificado históricamente como inundable
Antecedentes entregados a Loncoche Informado indican que la situación de Barrio Sur no sería nueva y que las características del terreno ya habían sido consideradas en el Plan Regulador Comunal de 1991.
El instrumento de planificación territorial estableció distintas áreas de riesgo y restricción asociadas al río Cruces, esteros, canales y otros cursos naturales o artificiales de agua. Entre ellas se encuentran las zonas ZR-2A y ZR-2B, definidas como áreas adyacentes a ríos y esteros afectadas por desbordes.
Figura 1. Detalle del Plano Regulador de Loncoche de 1991.
Fuente: Instrumentos de Planificación Territorial, Ministerio de Vivienda y Urbanismo.
Según el análisis recibido, parte del sector correspondería a la zona ZR-2A, caracterizada por presentar inundaciones frecuentes, con una probabilidad de ocurrencia anual o cada dos años.
Para esta clasificación territorial se contemplaban usos relacionados principalmente con áreas verdes, forestación, deportes a escala vecinal, zonas de picnic y balnearios. Otros usos que no estuvieran expresamente señalados quedaban prohibidos.
Este antecedente abre una pregunta central: ¿cómo se permitió posteriormente la construcción de viviendas en un área cuyo riesgo de inundación era conocido por la planificación urbana?
Responder esa interrogante requiere revisar las modificaciones posteriores del Plan Regulador, los permisos de edificación otorgados y las obras de mitigación comprometidas para permitir la ocupación habitacional del sector.
Defensas ribereñas podrían impedir la salida del agua
El análisis sostiene que las defensas ribereñas construidas para evitar el ingreso de las crecidas del río Cruces podrían estar provocando un efecto adicional: impedir la evacuación natural de las aguas lluvia.
Barrio Sur se encontraría en una de las cotas más bajas de esta área urbana. Cuando aumenta el nivel del río, el desagüe existente deja de operar con normalidad y el agua comienza a acumularse detrás de las defensas ribereñas. En esas condiciones, el sector podría comportarse temporalmente como un embalse.
Figura 2. Esquema del posible bloqueo hidrológico cuando aumenta el nivel del río Cruces.
Fuente: Análisis técnico entregado a Loncoche Informado.
El documento estima que durante una inundación podrían acumularse aproximadamente 150 mil metros cúbicos de agua sobre una superficie cercana a los 160 mil metros cuadrados.
Estas cifras forman parte del análisis proporcionado a Loncoche Informado y deben ser verificadas por los organismos públicos y técnicos competentes antes de ser consideradas concluyentes.
¿La devolución del alcantarillado fue causa o consecuencia?
El antecedente no descarta la denuncia realizada por el alcalde respecto de una eventual presencia de aguas servidas. Por el contrario, plantea una explicación sobre cómo podría haberse producido.
Cuando una gran cantidad de aguas lluvia ingresa irregularmente al alcantarillado, la red sanitaria puede superar su capacidad. En ese escenario, la planta elevadora de aguas servidas podría no ser capaz de recibir y trasladar todo el caudal, provocando rebalses o devoluciones hacia algunos puntos.
Figura 3. Comparación entre el funcionamiento normal del alcantarillado y un escenario de saturación.
Fuente: Análisis técnico entregado a Loncoche Informado.
De acuerdo con el documento, a la planta elevadora del sector llegarían normalmente alrededor de 85 metros cúbicos diarios de aguas servidas. Esta cantidad sería considerablemente menor frente al volumen de agua lluvia que podría acumularse durante una inundación.
Bajo esta hipótesis, la devolución del alcantarillado denunciada por el alcalde podría haber sido una consecuencia grave de la saturación provocada por el anegamiento, pero no necesariamente la causa principal de la inundación.
Para determinarlo se requiere conocer los registros operacionales de la planta elevadora, el comportamiento de la red sanitaria durante la emergencia y los informes técnicos de Aguas Araucanía.
Posible sistema de bombeo habría quedado pendiente
Como alternativa de mitigación, el análisis propone instalar permanentemente bombas de evacuación en el punto más bajo de Barrio Sur.
El sistema permitiría extraer el agua acumulada cuando la crecida del río impida su salida natural por gravedad. Esto evitaría que la zona permanezca anegada mientras se espera que disminuya el caudal.
Figura 4. Esquema conceptual de un sistema de bombeo para evacuar el agua acumulada.
Fuente: Análisis técnico entregado a Loncoche Informado.
El documento señala que una solución de este tipo habría comenzado a ejecutarse, pero no se habría completado. Hasta la elaboración de este reportaje, Loncoche Informado no dispone de antecedentes oficiales que permitan confirmar la existencia del proyecto, su estado de avance, el financiamiento asignado o las razones por las cuales eventualmente no fue terminado.
También se debe considerar que el río Cruces forma parte de un sistema ambientalmente sensible. Cualquier obra que pueda intervenirlo o afectar su comportamiento debe contar con las evaluaciones y autorizaciones sectoriales correspondientes.
El municipio no puede limitarse a responsabilizar a la sanitaria
El emplazamiento del alcalde a Aguas Araucanía instaló rápidamente a la sanitaria como responsable visible de la emergencia. Si efectivamente existió devolución del alcantarillado y presencia de aguas con residuos fecales, la empresa debe informar qué ocurrió con su red, cómo operó la planta elevadora y qué medidas implementó para proteger a los vecinos.
La sanitaria también debe aclarar si recibió alertas durante las primeras horas de la emergencia y por qué, según lo señalado por el alcalde, ningún representante se había comunicado con el municipio hasta aproximadamente las 15:00 horas del 1 de agosto.
Pero la administración municipal no puede limitar su actuación a emplazar públicamente a una empresa. También debe explicar qué hizo durante los últimos años para enfrentar un riesgo conocido, qué obras se ejecutaron, cuáles siguen pendientes y por qué Barrio Sur continúa inundándose.
La Municipalidad de Loncoche debe transparentar cómo funciona actualmente el sistema de evacuación de aguas lluvia, qué organismo administra esas instalaciones y si existió un proyecto de bombeo que quedó inconcluso. Si esa iniciativa fue iniciada y posteriormente detenida, corresponde informar quién era responsable de ejecutarla, cuánto financiamiento requería y qué gestiones realizó el municipio para terminarla.
También deben revisarse las decisiones que permitieron consolidar viviendas sobre terrenos identificados históricamente como inundables. Corresponde aclarar bajo qué modificaciones normativas y condiciones se autorizó el desarrollo habitacional, qué medidas de mitigación se exigieron y si estas se encuentran actualmente operativas.
No se trata de eximir anticipadamente a Aguas Araucanía ni de atribuir jurídicamente al municipio responsabilidades que todavía no han sido acreditadas. Se trata de impedir que una acusación pública contra la sanitaria desplace las preguntas que la propia administración comunal debe responder.
La discusión no puede reducirse a determinar qué institución apareció primero durante la emergencia. La pregunta principal es por qué, después de décadas de antecedentes y varios años de gestión municipal, las familias de Barrio Sur siguen enfrentando las mismas consecuencias.
Los vecinos necesitan una investigación técnica independiente, responsabilidades claramente establecidas y una solución definitiva, con plazos, financiamiento y organismos responsables claramente identificados.
Nota editorial: las estimaciones y conclusiones técnicas citadas corresponden a un documento entregado a Loncoche Informado. Deben ser contrastadas mediante informes oficiales de la Municipalidad de Loncoche, Aguas Araucanía y los organismos sectoriales competentes.

