La Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, conocida como WAICO, fue diseñada para crear un espacio permanente de coordinación entre gobiernos frente al rápido desarrollo de la inteligencia artificial.
China propuso inicialmente su creación durante la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial de 2025. La iniciativa fue presentada como una respuesta a dos problemas: la falta de coordinación internacional para enfrentar los riesgos de la IA y la creciente distancia tecnológica entre las grandes potencias y los países en desarrollo.
La organización fue constituida formalmente en Shanghái el 16 de julio de 2026, mediante un acuerdo firmado por representantes de 29 países. De acuerdo con la información oficial disponible, funcionará como una organización internacional intergubernamental independiente y tendrá su sede en esa ciudad china.
Su propósito declarado es promover el desarrollo, la utilización y la gobernanza de una inteligencia artificial beneficiosa, segura, ética, confiable y centrada en las personas. También busca entregar mayor participación a países que hasta ahora han tenido poca influencia en la discusión mundial sobre esta tecnología.
Principales características de WAICO
Una de sus características más importantes es su naturaleza intergubernamental. Esto significa que sus integrantes son Estados y que sus decisiones serán discutidas mediante representantes gubernamentales, a diferencia de las conferencias tecnológicas o asociaciones privadas dominadas por empresas y especialistas.
WAICO también fue concebida con una orientación hacia el denominado Sur Global. China sostiene que muchos países en desarrollo utilizan herramientas de inteligencia artificial, pero no participan en la creación de los modelos, la infraestructura, las normas ni los estándares que regulan su funcionamiento. La organización pretende reducir esa brecha mediante cooperación tecnológica, capacitación e intercambio de conocimientos.
Otra característica es su intención de mantener una membresía abierta a distintos Estados, sin limitarse a una sola región. Los fundadores proceden de Asia, África, América Latina y Europa. China, además, ha declarado que otros países podrán incorporarse posteriormente.
La organización también promueve una visión de la IA vinculada al desarrollo económico. Entre las áreas anunciadas se encuentran la construcción y el intercambio de infraestructura tecnológica, las aplicaciones transfronterizas, el fortalecimiento de capacidades y el uso de la inteligencia artificial en sectores productivos y servicios públicos.
¿Cuáles serían sus competencias?
La información pública permite identificar algunas funciones generales, aunque todavía no permite establecer con precisión si WAICO tendrá facultades vinculantes sobre sus miembros.
Entre sus competencias previstas estarían:
Coordinar políticas internacionales: servir como espacio de diálogo para que los gobiernos intercambien experiencias y busquen posiciones comunes sobre el desarrollo y la regulación de la inteligencia artificial.
Impulsar principios y estándares: participar en la discusión sobre criterios de seguridad, confiabilidad, ética y uso responsable de los sistemas de IA. Esto podría permitirle influir en futuras normas técnicas y regulatorias, aunque no está acreditado que sus decisiones sean obligatorias.
Fortalecer las capacidades de los países en desarrollo: facilitar formación profesional, transferencia de conocimientos, cooperación científica y acceso a herramientas e infraestructura tecnológica.
Promover proyectos conjuntos: apoyar aplicaciones internacionales de inteligencia artificial en áreas como educación, salud, agricultura, industria, investigación y administración pública.
Reducir la brecha tecnológica: buscar que los beneficios de la IA no queden concentrados en unas pocas potencias o empresas y que los países con menor capacidad tecnológica puedan participar en su desarrollo.
Gestionar riesgos comunes: favorecer el intercambio de información sobre seguridad, errores de los sistemas, usos dañinos, manipulación de contenidos y otros riesgos asociados a la inteligencia artificial.
Sin embargo, todavía es necesario conocer el texto completo de su acuerdo constitutivo para determinar cómo se tomarán las decisiones, qué obligaciones asumirán sus miembros, cómo se financiará la entidad y si contará con mecanismos de supervisión o cumplimiento.
WAICO y la competencia por la gobernanza mundial de la IA
WAICO no surge en un espacio vacío. La inteligencia artificial ya es discutida en Naciones Unidas, la Unesco, la OCDE, el G7, el G20 y diferentes organismos regionales. La particularidad de la nueva organización es que pretende convertirse en el primer organismo intergubernamental permanente dedicado específicamente a la cooperación mundial en inteligencia artificial.
Su aparición también refleja la competencia entre distintas visiones sobre cómo debe regularse esta tecnología.
Estados Unidos y varios países occidentales han puesto mayor énfasis en la innovación privada, la seguridad de los modelos, la protección de derechos y el control de tecnologías estratégicas. China, en cambio, presenta WAICO como una plataforma orientada a la soberanía de los Estados, el desarrollo económico, la cooperación tecnológica y las necesidades del Sur Global. Esta diferencia permite interpretar la organización como un nuevo polo dentro de la gobernanza internacional de la IA.
Por ello, WAICO no solo busca coordinar políticas. También puede convertirse en un instrumento de influencia internacional desde el cual China y sus socios impulsen principios, tecnologías y estándares alternativos a los promovidos por Estados Unidos y otros países occidentales.
¿Por qué la ausencia de Chile resulta llamativa?
La ausencia de Chile es relevante porque el país posee condiciones que podrían permitirle participar activamente en esta organización.
Chile cuenta con una política nacional de inteligencia artificial, universidades y centros de investigación, infraestructura digital, relaciones económicas profundas con China y experiencia en espacios multilaterales. Además, mantiene vínculos con países occidentales y latinoamericanos, por lo que podría desempeñar un papel de conexión entre distintas visiones sobre la gobernanza tecnológica.
Su participación permitiría acceder a debates sobre capacitación, infraestructura, cooperación científica y elaboración de estándares. También le daría la posibilidad de defender principios como la protección de los derechos fundamentales, la privacidad, la transparencia y la autonomía tecnológica.
Sin embargo, hasta el momento no existe una explicación pública oficial que permita establecer si Chile fue invitado, si decidió no firmar el acuerdo o si evalúa incorporarse posteriormente. Por esa razón, la nota no debe atribuir su ausencia a una decisión política determinada sin una respuesta de la Cancillería o del Ministerio de Ciencia.

