Cada invierno, el humo de cientos de chimeneas vuelve a cubrir parte de Loncoche. Mientras la leña continúa siendo el principal sistema de calefacción para miles de familias, la contaminación del aire representa una preocupación creciente para la salud, especialmente de los niños que cada mañana se trasladan a sus establecimientos educacionales. Pese a ello, la comuna no cuenta con un Plan de Descontaminación Atmosférica ni con una estación oficial de monitoreo del Ministerio del Medio Ambiente.
Con la llegada de las bajas temperaturas, el paisaje de Loncoche cambia. Durante las mañanas y las noches es habitual observar una capa de humo que permanece sobre distintos sectores de la comuna, producto principalmente de la combustión residencial de leña.
Para muchas familias, la leña sigue siendo la alternativa más económica y accesible para calefaccionar sus hogares. Sin embargo, cuando se utiliza madera húmeda o calefactores poco eficientes, aumenta considerablemente la emisión de contaminantes que afectan la calidad del aire.
A ello se suman las condiciones propias del invierno, como las heladas, la alta humedad, el escaso viento y la inversión térmica, fenómeno que impide que el humo ascienda y provoca que permanezca cerca del suelo durante varias horas.
Los niños, entre los más expuestos
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el impacto que la contaminación del aire puede tener en la población infantil.
Cada mañana, miles de estudiantes de Loncoche caminan hacia sus establecimientos educacionales o esperan el transporte escolar mientras el humo generado por la calefacción residencial aún permanece sobre la comuna.
En esas primeras horas del día, la concentración de contaminantes suele ser mayor debido a que el aire frío dificulta su dispersión.
El principal contaminante es el Material Particulado Fino (PM2,5), partículas microscópicas que pueden ingresar profundamente a los pulmones e incluso alcanzar el torrente sanguíneo.
Debido a que los pulmones de los niños aún se encuentran en desarrollo, su organismo resulta más vulnerable a este tipo de contaminación. Además, respiran una mayor cantidad de aire en relación con su peso corporal que un adulto, aumentando su exposición.
Diversas investigaciones han asociado la exposición prolongada al material particulado con:
- Crisis asmáticas.
- Bronquitis.
- Neumonías.
- Infecciones respiratorias.
- Irritación de ojos y garganta.
- Tos persistente.
- Disminución de la capacidad pulmonar.
- Mayor riesgo de hospitalizaciones por enfermedades respiratorias.
Durante el invierno, cuando también aumenta la circulación de virus respiratorios, la contaminación del aire puede agravar los síntomas de quienes ya presentan enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Un problema que muchas veces no se ve
Aunque el humo es visible durante las mañanas, el mayor riesgo corresponde a las partículas más pequeñas.
El PM2,5 puede permanecer suspendido en el ambiente durante horas y penetrar profundamente en el sistema respiratorio sin que las personas perciban su presencia.
Por ello, especialistas recomiendan que niños con asma u otras enfermedades respiratorias eviten realizar actividad física intensa al aire libre cuando la calidad del aire sea desfavorable.
Loncoche no cuenta con un Plan de Descontaminación Atmosférica
Los Planes de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA/PDA) son instrumentos desarrollados por el Ministerio del Medio Ambiente para reducir la contaminación del aire en aquellas zonas donde se superan las normas ambientales y proteger la salud de la población.
Sin embargo, de acuerdo con los antecedentes públicos disponibles del Ministerio del Medio Ambiente, Loncoche no figura entre las comunas que cuentan con un Plan de Descontaminación Atmosférica vigente o en tramitación.
En consecuencia, la comuna no dispone de medidas específicas asociadas a estos planes, como restricciones durante episodios críticos de contaminación o acciones permanentes orientadas a disminuir las emisiones contaminantes.
Sin estación oficial de monitoreo
Otro aspecto relevante es que Loncoche tampoco cuenta con una estación pública oficial del Sistema Nacional de Información de Calidad del Aire (SINCA) instalada en la comuna.
Actualmente existen plataformas que entregan estimaciones sobre la calidad del aire utilizando modelos satelitales, información meteorológica y otras fuentes de datos, permitiendo conocer el comportamiento del Índice de Calidad del Aire (ICA).
Sin embargo, estas estimaciones no reemplazan las mediciones realizadas por estaciones oficiales, las que permiten obtener datos locales con mayor precisión y sirven como base para la implementación de políticas públicas.
¿Qué hacen las autoridades?
El Ministerio del Medio Ambiente desarrolla diversas acciones para disminuir la contaminación atmosférica en distintas zonas del país.
Entre ellas se encuentran:
- Planes de Descontaminación Atmosférica.
- Programas de Recambio de Calefactores.
- Promoción del uso de leña seca certificada.
- Educación ambiental.
- Programas de eficiencia energética para viviendas.
En el caso del Programa de Recambio de Calefactores, las postulaciones se realizan por comunas y actualmente, en la Región de La Araucanía, benefician a Temuco y Padre Las Casas, sin incluir por ahora a Loncoche.
¿Qué puede hacer la comunidad?
Mientras no existan políticas específicas para la comuna, los especialistas recomiendan adoptar medidas que contribuyan a disminuir las emisiones contaminantes:
- Utilizar leña seca certificada.
- Mantener limpios calefactores y chimeneas.
- No quemar basura, cartón, neumáticos ni plásticos.
- Ventilar diariamente las viviendas durante algunos minutos.
- Mejorar la aislación térmica de los hogares para reducir el consumo de leña.
Un debate que podría abrirse en Loncoche
Cada invierno, la contaminación del aire vuelve a convertirse en una realidad visible para quienes viven en la comuna.
Aunque el uso de la leña continúa siendo una necesidad para muchas familias, también surge la interrogante sobre si Loncoche debería avanzar hacia políticas públicas que permitan conocer con mayor precisión la calidad del aire que respiran sus habitantes.
La ausencia de una estación oficial de monitoreo y de un Plan de Descontaminación Atmosférica deja abierta una discusión que involucra tanto la protección del medio ambiente como la salud de la población.
La pregunta queda planteada:
¿Debe Loncoche contar con una estación oficial para medir la calidad del aire y ser considerada en futuros programas de descontaminación y recambio de calefactores, considerando el impacto que la contaminación puede tener sobre la salud de los niños, los adultos mayores y las personas con enfermedades respiratorias?

