En Loncoche, la información oficial tiene frecuencia propia. El municipio, siempre dispuesto a “informar” a la comunidad, destina sus recursos exclusivamente a radios locales. El mensaje viaja por el dial… siempre que la emisora sea de confianza.
El “Boletín Semanal de Buenas Noticias” es la joya de esta estrategia: un espacio donde todo son logros y anuncios optimistas. Sin embargo, la semana pasada, el boletín desapareció misteriosamente. Tal vez porque este medio publicó algo que incomodó (ver nota). Tal vez porque no había guion listo para responder a las críticas.
En este libreto, el alcalde Alexis Pineda no pierde ocasión para referirse a nuestras notas, casi como si fueran parte de su pauta semanal. Y, cómo no, hay veces que aparece junto a su amigo Gonzalo Véjar Paz, actual jefe de gabinete municipal. Su profesión es la de antropólogo y ha trabajado como gestor cultural en varias comunas de la región, pero hoy parece más interesado en asumir un rol de comentarista radial, lanzando opiniones irónicas sobre nuestro trabajo como si fuera un comunicador profesional.
El propio alcalde ha dicho que sus adversarios deberán “aguantarlo” al menos hasta el 2028. Sin embargo, en tribunales pareciera que la cuenta regresiva apunta hacia una fecha mucho más cercana, lo que podría reescribir su libreto antes de lo que él imagina.
Lo cierto es que, en un tiempo donde gran parte de la ciudadanía ha dejado de creer en los políticos, Pineda parece estar mucho más cerca del perfil del político que promete y se desdice.
Tal vez sería bueno recordarle que las cámaras aguantan mucho, pero la paciencia ciudadana no tanto. Y que, en vez de actuar como comentarista de línea editorial, podría enfocar su tiempo y energía en gestionar de forma efectiva los asuntos prioritarios del municipio.
En Loncoche Informado no necesitamos limosnas. Nuestra razón de existir es incomodar, fiscalizar y velar porque la ciudadanía sepa la verdad, aunque a algunos no les guste escucharla.
Y mientras las ondas radiales sigan reservadas para las voces “correctas”, la ciudadanía seguirá escuchando una sola versión de la historia: la que ellos decidan contar.

