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“Víctor Véjar : El Concejal que Cierra los Ojos y Aplaude las Irregularidades de la Gestión Municipal”

Víctor Véjar Cabrera, actual concejal de Loncoche, ha decidido nuevamente postularse a la reelección, esta vez bajo las filas de la UDI. Sin embargo, su trayectoria política no siempre ha sido clara y firme. Antes de unirse a la UDI, militaba en Renovación Nacional, partido del cual se alejó sin mayores explicaciones. Más allá de su voltereta política, lo que realmente genera dudas es su constante apoyo a las decisiones del alcalde Alexis Pineda, incluso cuando estas se encuentran en el límite de la legalidad y la probidad administrativa.

Una de las principales funciones de un concejal es la fiscalización del presupuesto municipal y la correcta administración de los recursos públicos. Según el Artículo 81 de la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades, el concejo municipal solo puede aprobar presupuestos debidamente financiados y está obligado a examinar trimestralmente el programa de ingresos y gastos del municipio. Esto implica que cualquier modificación presupuestaria debe estar debidamente justificada y ser presentada con al menos 5 días de anticipación a la sesión correspondiente.

En este contexto, la actitud de Víctor Véjar Cabrera como concejal resulta más que cuestionable. A pesar de estar al tanto de el millonario traslado de fondos de 350 millones de pesos en octubre hacia la Corporación Cultural de Loncoche, encabezada por el propio alcalde Alexis Pineda, Véjar ha preferido no levantar la voz. Estos movimientos de dinero, que han alcanzado cifras alarmantes, nunca han sido observados ni objetados por Véjar, a pesar de que existen claros indicios de que estos fondos se utilizan sin un verdadero control ni transparencia.

¿Qué explica esta actitud de complicidad? Véjar, quien debería velar por el uso eficiente de los recursos y garantizar la transparencia en la gestión, ha desatendido la responsabilidad de fiscalizar e informar a la comunidad sobre estas irregularidades. El Artículo 81 establece claramente que los concejales deben exigir que el presupuesto sea revisado y ajustado de acuerdo a las condiciones financieras reales, y que, en caso de no hacerlo, son solidariamente responsables junto con el alcalde de cualquier déficit que se genere en la ejecución presupuestaria anual.

El concejo no solo tiene el deber de revisar las modificaciones presupuestarias, sino también de actuar si estas no se ajustan a la realidad financiera del municipio. La pasividad de Véjar frente a los constantes traspasos de dinero hacia la Corporación Cultural de Loncoche, a pesar de ser consciente de que no se están cumpliendo las normativas establecidas, lo convierte en cómplice de la gestión poco transparente de Alexis Pineda. Su inacción no solo es una falta a la confianza depositada por los ciudadanos, sino que lo hace corresponsable de cualquier déficit que pueda surgir a fin de año.

Las irregularidades financieras y administrativas no se limitan a los traspasos de fondos. Según la normativa vigente, Véjar debería haber representado a la comunidad en la discusión sobre las responsabilidades presupuestarias. Sin embargo, en lugar de ejercer su rol de contrapeso, se ha plegado a las decisiones del alcalde. ¿El motivo? Para muchos, su cercanía con Pineda y su deseo de mantener buenas relaciones para garantizar su reelección lo llevan a actuar más como un aliado del poder que como un fiscalizador imparcial.

A esto se suman las sospechosas de fiestas a las que asiste, donde una de las condiciones para los participantes es no utilizar celulares, generando un aire de secretismo que poco tiene que ver con la transparencia que se espera de un funcionario público. Es en estos espacios donde, lejos de cuestionar la gestión de Pineda, Véjar prefiere aplaudir y respaldar las decisiones que mantienen el control del municipio en manos de quienes hoy lo dirigen.

La comunidad de Loncoche debe tener presente que los concejales, incluyendo a Víctor Véjar, son solidariamente responsables de cualquier déficit presupuestario que resulte de decisiones erradas o irregulares. Esto significa que, si al 31 de diciembre el presupuesto muestra un desbalance, Véjar y los demás concejales que no propusieron las correcciones necesarias serán responsables y podrán ser objeto de una acción pública para reclamar el cumplimiento de esta responsabilidad.

El actuar de Véjar en el concejo municipal deja muchas interrogantes abiertas. ¿Por qué no actúa con firmeza ante las irregularidades? ¿Por qué apoya incondicionalmente a un alcalde que traspasa fondos sin mayor justificación? Su rol debería ser el de un fiscalizador responsable, pero, en cambio, su trayectoria refleja una conducta complaciente y alineada con el interés de unos pocos. Los ciudadanos de Loncoche merecen un concejal que realmente represente sus intereses y no los de la cúpula política que busca perpetuarse en el poder.

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